Altos funcionarios del Pentágono, sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, estarían evaluando una serie de medidas contra los países de Europa que se negaron a ayudar a Washington en su ofensiva contra Irán y en los esfuerzos por mantener abierto el estrecho de Ormuz.
Correo interno revela posibles sanciones
Así lo indicó una fuente anónima en declaraciones entregadas a la agencia de noticias británica Reuters, sobre un supuesto correo interno que, entre otras cosas, contemplaría la suspensión de España de la OTAN y reconsiderar la postura de Estados Unidos frente a la soberanía del Reino Unido en las islas Malvinas, territorio por el que Londres entró en guerra con Argentina en la década de 1980.
El reclamo de los funcionarios del Pentágono parte de la negativa europea a conceder acceso, bases y derechos de sobrevuelo (ABO) a los Estados Unidos para atacar a Irán.
Europa y su decisión de mantenerse al margen
Fueron varios los llamados del presidente Donald Trump a sus aliados en Europa para garantizar el flujo de petróleo y gas licuado por el estrecho de Ormuz y permitir a los EE. UU. realizar maniobras contra el régimen ayatolá desde sus bases en el viejo continente. España, bajo el Gobierno socialista de Pedro Sánchez, no permitió a los Estados Unidos utilizar sus bases ni su espacio aéreo. Francia, bajo el Gobierno de Emmanuel Macron, y el Reino Unido, bajo la administración de Keir Starmer, se negaron a unirse al bloqueo naval que Trump mantiene sobre los puertos iraníes.
Cansados de insistir, a inicios de abril, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, recordó que los misiles de Irán llegan a Europa, pero no a los Estados Unidos, lo que algunos interpretaron como una advertencia de no respuesta ante un eventual ataque en el viejo continente.
¿Un ultimátum?
Al preguntarle sobre el supuesto correo electrónico, el secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, respondió: “A pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por sus aliados de la OTAN, ellos no estuvieron ahí”. Y advirtió que el “Departamento de Defensa se asegurará de que el presidente cuente con opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados dejen de ser un tigre de papel y cumplan con su parte”.
Por su parte, el presidente Pedro Sánchez declaró que su Gobierno no trabaja sobre correos electrónicos: “Trabajamos sobre documentos oficiales y posicionamientos que haga, en este caso, el Gobierno de los Estados Unidos. La posición del Gobierno de España es clara: absoluta colaboración con los aliados, pero siempre dentro del marco de la legalidad internacional”.
Asimismo, Keir Starmer, primer ministro británico que ha mantenido una relación turbulenta con Trump, insistió en que “la soberanía (de las Malvinas) reside en el Reino Unido y el derecho de las islas a la autodeterminación es primordial”.



