Reino Unido busca claridad tras fallo de la Corte Suprema de EE.UU. sobre aranceles
El gobierno británico anunció este viernes que iniciará conversaciones inmediatas con la administración estadounidense para evaluar el impacto comercial que tendrá la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, la cual limitó significativamente la autoridad presidencial para imponer aranceles. Este movimiento diplomático busca proteger los intereses económicos del Reino Unido en un escenario jurídico cambiante.
Diálogo bilateral para proteger el comercio
Un portavoz del ejecutivo laborista británico señaló en un comunicado oficial: "Trabajaremos estrechamente con la administración estadounidense para entender cómo esta decisión afectará a los aranceles para Reino Unido y el resto del mundo, apoyando a las empresas británicas a medida que se anuncien más detalles". El gobierno enfatizó su compromiso con la estabilidad comercial y la protección de sus exportadores.
La Corte Suprema frena los aranceles de Trump
El máximo tribunal estadounidense, con mayoría conservadora, resolvió por seis votos contra tres que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977 "no autoriza al presidente a imponer aranceles". Esta sentencia histórica bloquea una herramienta clave utilizada por el expresidente Donald Trump para avanzar en su agenda económica y diplomática, aunque cabe destacar que no afecta a los gravámenes ya aplicados a sectores específicos como el automóvil, el acero o el aluminio.
Confianza británica en su posición comercial
El gobierno británico destacó que Reino Unido se beneficia actualmente de los aranceles recíprocos más bajos del mundo y expresó una firme confianza en que su posición comercial con Estados Unidos se mantendrá sólida. Además, recordó que un acuerdo bilateral vigente permite a las exportaciones británicas enfrentar aranceles limitados al 10% en la mayoría de los productos, lo que refuerza la expectativa de estabilidad pese al nuevo escenario jurídico en Washington.
Esta situación pone de relieve la importancia de las relaciones comerciales transatlánticas y la necesidad de adaptación rápida a los cambios en la política económica estadounidense. Las conversaciones entre Londres y Washington se esperan que sean intensas en las próximas semanas, con el objetivo de minimizar cualquier perturbación en el flujo comercial bilateral.