El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un ultimátum a la Comisión Europea para que cumpla el acuerdo comercial pactado el año pasado, advirtiendo que de lo contrario los aranceles se dispararían de inmediato. La advertencia se produjo tras una conversación telefónica con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Plazo hasta el 4 de julio
Trump informó en su plataforma Truth Social que habló con Von der Leyen y le dio plazo hasta el próximo 4 de julio, fecha en que Estados Unidos celebra el 250 aniversario de su declaración de independencia, para que Bruselas cumpla con lo acordado. "Se hizo la promesa de que la UE cumpliría con su parte del acuerdo y, tal como se estipuló, ¡reduciría sus aranceles a cero! Acordé concederle un plazo hasta el 250 aniversario de nuestro país; de lo contrario, lamentablemente, sus aranceles se dispararían de inmediato a niveles mucho más elevados", escribió el mandatario.
Acuerdo de Turnberry
En julio de 2025, Trump y Von der Leyen cerraron un pacto conocido como acuerdo de Turnberry, que redefine el marco arancelario. Estados Unidos fijó un techo de gravámenes del 15% para la mayoría de los productos europeos, incluyendo automóviles, semiconductores, productos farmacéuticos y madera. A cambio, la UE acordó eliminar la mayoría de los impuestos que aún aplicaba a productos industriales estadounidenses.
Amenaza de aumento arancelario
El pasado 1 de mayo, Trump anunció que incrementaría al 25% los aranceles sobre automóviles y camiones procedentes de la UE, argumentando que Bruselas "no está cumpliendo con nuestro acuerdo comercial completamente acordado". Sin embargo, la conversación de este jueves entre Trump y Von der Leyen parece haber aportado cierta calma a la relación transatlántica.
Irán también en la agenda
Durante la llamada, ambos líderes también discutieron la situación de Irán. Trump detalló que "coincidimos en que un régimen que asesina a su propio pueblo no puede controlar una bomba capaz de matar a millones de personas". El republicano calificó la conversación como "excelente" y afirmó que Washington y Bruselas están "totalmente unidos en que Irán nunca podrá poseer un arma nuclear".



