Durante más de tres décadas, la lideresa social y política María Ruth Sanabria Rueda cargó con las secuelas de la violencia en Colombia. Amenazas, atentados, desplazamientos y la pérdida de su tierra marcaron la vida de esta mujer, cuya historia acaba de ser reconocida por la justicia mediante la materialización de una sentencia de restitución de tierras y reparación integral.
Reconocimiento judicial tras décadas de lucha
El Tribunal Superior de Cúcuta reconoció a María Ruth y a su núcleo familiar como víctimas de despojo y desplazamiento forzado en 2020, ordenando la restitución por equivalencia de los bienes que le fueron arrebatados tras huir de San Alberto, Cesar. Allí desarrolló gran parte de su liderazgo político y comunitario bajo las banderas de la Unión Patriótica (UP). En los últimos días, le fue entregada una finca en Tocaima (Cundinamarca) como mecanismo de reparación.
Inicio de la persecución en los años 80
La historia de persecución contra María Ruth comenzó en la década de los 80, cuando se estableció junto a su familia en San Alberto. Allí se desempeñó como administradora de la plaza de mercado, activista social e integrante de la Unión Patriótica, actividades que la convirtieron en objetivo de amenazas y ataques. Entre 1987 y 1988 sufrió intimidaciones constantes que escalaron hasta un intento de homicidio: recibió siete disparos en la puerta de su vivienda. Aunque denunció lo ocurrido, el riesgo aumentó. Tiempo después, hombres armados de las autodefensas de alias 'Jorge 40' intentaron obligarla a subir a un vehículo, hecho que desencadenó su desplazamiento.
La violencia también alcanzó a su familia
La tragedia golpeó nuevamente a esta familia en 1990, cuando su esposo, Pedro Pablo Echeverri, murió tras una agresión en la que, según denunció, habría participado un integrante del Ejército. Luego de exigir justicia, María Ruth aseguró haber recibido nuevas amenazas de muerte para obligarla a guardar silencio. En 1994 recibió un ultimátum: tenía 24 horas para abandonar el municipio o atenerse a las consecuencias. Por ello, vendió a precio de huevo sus propiedades, lo cual es considerado por la justicia como un mecanismo de desplazamiento. La sentencia señala que "resultaría totalmente descabellado obligar a una víctima a que, tras de ser amenazada para salir de la región, pierda sus propiedades en lugar de pretender venderlas, lo que en realidad comportaría no solo un contrasentido sino una revictimización".
Exilio y resistencia
Junto a sus hijos inició un recorrido marcado por el miedo y el desarraigo. Bucaramanga, Bogotá y Arauca se convirtieron en refugios temporales donde continuó enfrentando persecuciones, interceptaciones y nuevos episodios de violencia. Incluso, durante años evitó visitar a su propia madre para no ponerla en peligro. Pese a ello, continuó vinculada a procesos de liderazgo social y defensa de derechos humanos. En Arauca logró consolidar su trabajo comunitario y llegó a desempeñarse como concejala entre 2008 y 2011, manteniendo su activismo pese a los riesgos.
Un proyecto de cacao como parte de la reparación integral
La sentencia judicial ordenó la entrega de un predio en Tocaima, Cundinamarca, además de un proyecto productivo de cacao como medida para garantizar su sostenibilidad económica y reconstrucción personal tras décadas de violencia. "La restitución debe traducirse en oportunidades reales. Por eso, el proyecto productivo de cacao que hoy acompaña esta decisión es clave: no solo le permitirá generar ingresos, sino volver a la tierra desde la esperanza, desde la autonomía y desde la posibilidad de un futuro sostenible", afirmó Martha Liliana Arévalo, directora territorial de la Unidad de Restitución de Tierras en Bogotá.
El fallo negó además las pretensiones de terceros que buscaban quedarse con los bienes reclamados y descartó compensaciones a su favor, reafirmando la legitimidad de la reclamación presentada por la lideresa social. Con ello, el caso se convirtió en un nuevo símbolo de reparación para víctimas de persecución política, en concreto de la UP, y violencia armada en Colombia.



