La pregunta sobre si la Universidad Pedagógica Nacional debería cambiar de sede resurge tras los recientes incidentes ocurridos en los alrededores del claustro universitario. Lo que comenzó como una protesta con reclamos justificados terminó en violencia, agresiones y vandalismo, afectando a miles de ciudadanos, amas de casa y estudiantes que no pudieron regresar a sus hogares a tiempo.
Protestas recurrentes en la calle 76 con Caracas
En la estación de la calle 76 con Caracas se ha vuelto costumbre que una manifestación termine en trifulca. Los protagonistas suelen ser encapuchados de los que, a estas alturas, no se sabe si son estudiantes, vándalos externos, pagados por alguien o una mezcla de todo. La situación se ha vuelto insostenible, especialmente porque coincide con otros hechos similares: tomas por asalto de estaciones del sistema, evasión del pago y agresiones a los guardas de seguridad.
La respuesta del rector
El rector de la Universidad Pedagógica ha salido en defensa de los jóvenes, pero parece olvidar a los miles de usuarios agredidos. Justificó los hechos calificándolos de "movilización creativa y cultural" para exigir una tarifa diferencial y el cese de la violencia contra los estudiantes en las estaciones de TransMilenio, al tiempo que acusó a la Undmo de responder de forma desmedida.
Reclamos justificados, métodos equivocados
No es con bloqueos "creativos y culturales" como se deben exigir reclamos legítimos, como la tarifa diferencial. No es violentando el derecho de las mayorías a movilizarse como se puede pedir reciprocidad y comprensión. Además, el rector no debe confundir a la opinión pública diciendo que existe una campaña "sistemática" para agredir a los estudiantes de la Pedagógica, pues eso contribuye a la estigmatización. Lo que realmente ocurre es una estrategia para tomarse TransMilenio por la fuerza, sin que se sepa quién la impulsa ni con qué objetivo, sin agotar otras instancias de diálogo.
El impacto en la comunidad
No se está persiguiendo a los estudiantes ni atentando contra sus vidas. Con esa misma lógica, habría que decir que se atenta contra las madres y trabajadoras que, a esas horas de la noche, tuvieron que caminar por la ciudad para llegar a sus hogares, exponiendo su integridad. También contra miles de jóvenes, muchos de ellos de la propia Pedagógica, que solo querían llegar a su destino. Todos estos ciudadanos estuvieron expuestos a artefactos explosivos y armas contundentes, como lo denunció la Secretaría de Seguridad. ¿No hay un mensaje para ellos, señor rector? La vida de todos los estudiantes de esta ciudad es tan valiosa como la de cualquier ciudadano.
El camino del diálogo
En lo que sí se coincide es en la necesidad de trabajar con la Alcaldía y TransMilenio para encontrar salidas a la situación. Ese es el camino que el rector debería transmitir permanentemente a la comunidad. Así se construyen consensos y se respetan los derechos de todos. Es posible llegar a acuerdos sin justificar lo injustificable y sin construir narrativas que exacerban los ánimos. Sería positivo incluir el tema de cultura ciudadana en las mesas de diálogo, especialmente para generaciones que merecen conocer la evolución del servicio público de transporte en Bogotá.
¿Cambio de sede?
Los ánimos están tan caldeados que han vuelto a surgir voces que piden al Distrito trasladar la sede de la universidad a otro lugar. Los pequeños comerciantes, almacenes, residentes, usuarios del sistema, trabajadores y estudiantes no deberían estar expuestos a pedreas, saqueos y violencia generalizada. Este tema, señor rector, también debería ser objeto de discusión "creativa y cultural". ¿No es hora de que la Pedagógica aproveche otros espacios donde pueda brindar la educación de calidad que, como usted señala, imparte este claustro?



