Snoopy Run en Bogotá: Fallas logísticas y reclamos sin resolver tras evento masivo
Snoopy Run: Fallas y reclamos sin resolver en Bogotá

Snoopy Run en Bogotá: Un evento con más problemas que soluciones

A casi un mes de la Snoopy Fun Run en Bogotá, celebrada el 15 de marzo, las denuncias por fallas logísticas, kits incompletos y desorganización persisten sin una solución integral para decenas de participantes. Mientras tanto, el organizador no solo rechaza devoluciones, sino que cuestiona jurídicamente las reclamaciones colectivas y advierte sobre posibles acciones legales, incluso mientras planea replicar el evento en otras ciudades como Medellín y Cali.

Problemas desde el inicio: Falta de información y caos en la entrega

Los inconvenientes comenzaron antes del día del evento. Paola López, una asistente que pagó COP $160.000 en preventa, relata que tras realizar el pago solo recibió un correo de confirmación, sin detalles claros sobre rutas, horarios o entrega de kits. "Si uno no tenía redes, no tenía cómo enterarse", afirma. Este vacío informativo se trasladó al terreno, donde filas de dos a tres cuadras y esperas de cuatro a cinco horas marcaron la jornada.

Según Bryan Stiven Beltrán, la entrega de kits fue caótica, con personas tomando camisetas y números sin control. "Las tenían en tulas y la gente se las llevaba casi por bultos", describe. Se estima que en este proceso se perdieron cerca de 1.500 kits, algunos revendidos posteriormente en redes sociales. Además, los kits presentaban inconsistencias como camisetas sin tallas adecuadas, elementos distintos a los anunciados y componentes faltantes.

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Respuesta tardía y cuestionamientos a la organización

La organización prometió entregar elementos faltantes semanas después del evento, pero este proceso no será inmediato. Según lo indicado, la reposición de camisetas y medallas comenzará 20 días hábiles después del 15 de marzo de 2026 y deberá gestionarse individualmente por cada participante. Guadalupe Hernández, una de las afectadas, cuestiona: "¿Para qué recibir el kit después, si la idea era usarlo el día de la carrera?".

Otro punto de inconformidad es el componente social del evento. Inicialmente se habló de una donación del 10% del recaudo para fundaciones, pero luego se aclaró que sería el 5% del total neto, dividido entre varias organizaciones. Algunas de estas entidades incluso tuvieron que asumir costos para participar, resultando en pérdidas en lugar de beneficios.

Postura del organizador y amenazas legales

Frente a las críticas, el organizador Iraik Mier reconoció fallas en la logística, atribuyéndolas a errores de organización y falta de personal. Sin embargo, en un documento enviado a los reclamantes, la empresa Inversiones Natural-Mente S.A.S. negó el reembolso colectivo, argumentando que el reglamento del evento establece que el dinero no es devolvible y que el servicio se prestó "satisfactoriamente". Además, cuestionó la validez jurídica de los reclamos colectivos, insistiendo en que deben ser individuales.

En una comunicación del 8 de abril, la empresa advirtió que las denuncias públicas podrían derivar en consecuencias legales, señalando que si el "ruido en redes" afecta la realización de futuras carreras, los reclamantes podrían ser responsables por perjuicios económicos. "Acá me dice que si la carrera se le cae en Medellín o Cali, que entonces es mi culpa", resume Hernández.

Vacíos en el modelo de eventos masivos en Bogotá

Este caso evidencia un problema mayor en la organización de eventos masivos en Bogotá. Aunque los privados deben cumplir requisitos ante el Distrito, como permisos y pólizas, la ejecución depende completamente del operador, sin un control de calidad efectivo durante la experiencia real. "Correr es algo muy sano y muy democrático, pero cuando esto se vuelve masivo, empiezan a pasar estas cosas", comenta un asistente.

El evento también generó impactos en la movilidad urbana, con cierres en corredores clave como la carrera Séptima, afectando a residentes y coincidiendo con fechas de pruebas del Icfes. Pese a las denuncias, el organizador planea expandir la carrera a otras ciudades, prometiendo corregir errores, aunque en Bogotá muchos participantes aún esperan respuestas concretas.

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Lo que dejó la Snoopy Run no fue solo inconformidad, sino una señal de alerta sobre un modelo que crece rápidamente pero no siempre responde adecuadamente cuando falla. Para muchos, la carrera sí se realizó, pero lo prometido nunca llegó.