Urge campaña de civismo en Bogotá: lectores exigen respeto y sanciones ante malas conductas
Urge campaña de civismo en Bogotá: lectores exigen respeto

La voz ciudadana clama por una transformación cívica en Bogotá

En medio del creciente deterioro de la convivencia urbana, los lectores de este diario han alzado su voz para exigir una campaña masiva de civismo y cultura en la capital colombiana. Las cartas recibidas en nuestra redacción pintan un panorama preocupante donde las buenas maneras y el respeto por el otro parecen haberse esfumado del espacio público.

Un llamado urgente desde los parques hasta el transporte

Lucila González de M. describe situaciones cotidianas que evidencian la crisis de civismo: "En los parques ya pocos recogen las heces de las mascotas. Muchos las sueltan desde la puerta del carro y las llaman cuando ven que han defecado, marchándose sin asumir responsabilidad alguna". Esta conducta, según la lectora, representa una ofensa directa hacia los demás ciudadanos que comparten los espacios comunes.

El problema se extiende al caótico tráfico bogotano, donde las direccionales parecen convertirse en una invitación para que los conductores de atrás aceleren e impidan el cambio de carril. Pocos vehículos se detienen antes de las bocacalles cuando no alcanzan a pasar, obstruyendo el cruce de quienes vienen en sentido contrario. Las motocicletas circulan peligrosamente entre los automóviles, dañando espejos y huyendo sin asumir consecuencias.

El colado: un mal endémico en el transporte público

El sistema TransMilenio no escapa a esta crisis de civismo. Según estimaciones de los lectores, aproximadamente un 30% de usuarios se cuela en las filas, a pesar de que, por su aspecto, evidentemente tienen capacidad económica para pagar el pasaje. Esta práctica se ha normalizado hasta convertirse en un comportamiento habitual que afecta la eficiencia del sistema y la dignidad de quienes respetan las normas.

Educación y sanción: dos caras de la misma moneda

"Hay que educar. Hay que crear conciencia del respeto y hay que castigar", enfatiza Lucila González. La lectora advierte que la mala conducta sistemática conduce inevitablemente a la intolerancia y a las riñas callejeras, deteriorando el tejido social de la ciudad. Su pregunta final resuena como un llamado a la acción: "¿Cuándo empezamos?".

Otras voces del foro: preocupaciones complementarias

El debate cívico se amplía con otras cartas que abordan temas distintos pero igualmente relevantes. Gabriel Arteaga Mejía desde Pereira expresa su total acuerdo con la columna 'Las consultas, farsas rentables' de Alfredo Rangel, señalando que la reposición de votos se ha convertido en un negocio lucrativo que distorsiona el proceso electoral y beneficia económicamente a precandidatos presidenciales.

Por su parte, el geólogo Orlando Forero Esguerra defiende la importancia estratégica de las represas como reguladoras de aguas y generadoras de energía limpia. Destaca específicamente el caso de Hidroituango, cuya existencia "evitó problemas mayores en Córdoba, Sinú y Bolívar durante las recientes emergencias hídricas" y previno posibles apagones a nivel nacional.

Un foro que refleja las preocupaciones ciudadanas

Estas cartas, sometidas a edición por razones de espacio según las normas del foro, representan solo una muestra de las múltiples preocupaciones que ocupan a los colombianos. Desde la crisis de civismo en Bogotá hasta los mecanismos electorales y la infraestructura energética, los lectores demuestran un compromiso activo con el debate público y la construcción de soluciones.

El Foro del Lector continúa recibiendo contribuciones que no excedan las 200 palabras, incluyendo dirección y teléfono del autor, ya sea por correo físico a la Dirección de EL TIEMPO en la avenida calle 26 n.° 68B-70 de Bogotá, por fax al 294-0210 o por correo electrónico a opinion@eltiempo.com.co.