Gobernador de Córdoba responde a Petro: control de Urrá es del Gobierno nacional
Gobernador Zuleta responde a Petro sobre control de Urrá

Gobernador de Córdoba responde a Petro sobre control de Urrá

En medio de la emergencia invernal que afecta al departamento de Córdoba y otras regiones del Caribe colombiano, el gobernador Erasmo Zuleta respondió directamente a los cuestionamientos del presidente Gustavo Petro sobre el manejo de la hidroeléctrica Urrá. Zuleta aseguró que el control operativo y administrativo de la represa está en manos del Gobierno nacional desde hace cuatro años, a través de una junta directiva dominada por representantes de ministerios como Hacienda y Minas y Energía.

Debate político en medio de la emergencia

Las declaraciones del presidente Petro sugirieron que el manejo de las represas podría estar entre las causas de las inundaciones que han dejado miles de hectáreas bajo el agua y comunidades enteras afectadas. Petro incluso pidió la renuncia del gerente de Urrá y solicitó investigaciones por parte de las superintendencias. Frente a esto, Zuleta cuestionó la lógica de buscar culpables "aguas arriba" cuando el control de la infraestructura recae en el mismo Gobierno nacional.

"No pretendo entrar en disputas políticas con el jefe de Estado, pero es necesario aclarar que la responsabilidad sobre Urrá no recae en las autoridades departamentales", afirmó el gobernador cordobés, quien optó por un tono que busca marcar distancia del enfrentamiento frontal sin eludir el fondo de la discusión.

Fenómeno climático extraordinario

Zuleta reconoció que la magnitud de las lluvias ha sido extraordinaria, con acumulados superiores a los 250 milímetros en pocos días en varias zonas del departamento, cifras que desbordan los promedios históricos y ponen a prueba cualquier infraestructura de contención. Sin embargo, el mandatario fue más allá del fenómeno climático y abrió una discusión estructural sobre los beneficios que Urrá ha traído realmente al departamento.

"La relación entre la hidroeléctrica y el territorio no puede evaluarse solo en términos de generación energética, sino también en función de los impactos sociales, económicos y ambientales que asume la región", señaló Zuleta, destacando que las comunidades locales continúan pagando algunas de las tarifas de energía más altas del país.

Coordinación institucional y llamado a la unidad

El gobernador subrayó que, además de Urrá, el Ejecutivo nacional tiene bajo su órbita entidades técnicas clave como el Ideam, encargadas del monitoreo climático y de emitir alertas tempranas. En ese sentido, planteó que la coordinación institucional debe ser evaluada de manera integral y no a partir de señalamientos aislados.

Zuleta fue enfático en señalar que no permitirá que el departamento sea estigmatizado en medio de la tragedia, recordando que Córdoba ha sufrido históricamente las consecuencias de decisiones tomadas desde el nivel central. "Lo que requieren las comunidades es respaldo y soluciones concretas, no divisiones políticas", afirmó el mandatario.

Prioridad humanitaria sobre diferencias políticas

El cruce de declaraciones entre el presidente Petro y el gobernador Zuleta revela una tensión latente entre el nivel nacional y las regiones, especialmente cuando se trata de infraestructura estratégica como las represas. Sin embargo, más allá del debate político, la emergencia en Córdoba plantea preguntas urgentes sobre:

  • La planificación territorial y de infraestructura
  • Los sistemas de prevención y gestión del riesgo
  • La coordinación interinstitucional en emergencias
  • La distribución de beneficios de proyectos energéticos

Zuleta reiteró que su administración está dispuesta a trabajar de manera articulada con el Gobierno nacional, independientemente de las diferencias políticas, y recordó que el Estado debe responder sin distinciones partidistas cuando se trata de atender una emergencia humanitaria.

Mientras las investigaciones solicitadas por el presidente avanzan y las autoridades buscan esclarecer responsabilidades, miles de familias esperan respuestas inmediatas. El desafío no solo es técnico o administrativo, sino también político: lograr que las diferencias no se conviertan en un obstáculo para atender una crisis que sigue creciendo con cada día de lluvia.