Los problemas de agua en Vélez trascienden la escasez en sequía. El índice de agua no contabilizada alcanza el 40 %, la red de aducción es superficial y vulnerable a conexiones ilegales y derrumbes, y el alcantarillado presenta desafíos enormes. La desconfianza hacia la empresa de servicios públicos Esant y otras entidades como la CAS es alta, debido al colapso de la represa La Batanera en 2016, que dejó sin agua a la población pese a una inversión de casi 10.000 millones de pesos.
Colapso de La Batanera: diez años de heridas abiertas
En 2016, con una inversión millonaria, se anunció la entrega de la represa La Batanera para solucionar el suministro de agua. Sin embargo, dos semanas después, el 7 de junio de 2016, la estructura colapsó por modificaciones en el ducto de manejo de aguas y deficiencias geológicas. Este fracaso dejó a 20 mil personas sin esperanzas de agua potable y generó una profunda desconfianza institucional que persiste.
Emprevel: de la intervención a la recuperación
Emprevel, la Empresa de Servicios Públicos de Vélez, fue intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios en 2016. Diez años después, la empresa ha saneado sus cuentas, está al día en nómina y proveedores, y se prepara para pagar deudas heredadas por 1.100 millones de pesos. No obstante, el componente técnico del acueducto, especialmente la continuidad del servicio, sigue siendo su talón de Aquiles.
El suministro de agua: tres fuentes vulnerables
Vélez depende de tres fuentes: Pozo Verde, La Chintoca y La Batanera. El sistema trata 60 litros por segundo en condiciones normales, pero la red superficial de aducción es propensa a deslizamientos y conexiones ilegales. Esto explica que el 40% del agua se pierda por fugas, robos o falta de facturación. Además, la falta de válvulas sectoriales obliga a cortes de agua generalizados para reparaciones.
Proyectos en marcha: avances limitados por falta de recursos
Se han formulado varios proyectos, como la modernización de la línea de aducción en Pozo Verde y El Batán, valorada en 30.000 millones de pesos, con estudios y diseños completos pero sin cierre financiero. También se planean reservorios para almacenar excedentes y nuevas válvulas para 2026. Sin embargo, la falta de recursos propios del municipio hace necesario el apoyo del Gobierno Nacional.
Alcantarillado: un problema crítico y menos visible
Vélez tiene 11 puntos de vertimiento autorizados de aguas residuales. El Plan Maestro de Alcantarillado buscaba reducirlos a uno solo, pero la fase I, adjudicada en 2015, quedó inconclusa por problemas de servidumbres y la liquidación del contrato. Esto generó vertimientos provisionales y dudas sobre la calidad de la obra. La fase II, en ejecución, cubre la zona central, pero existe el riesgo de tener dos sistemas paralelos sin integración.
Fallas en diseños y ejecución
Los estudios iniciales subestimaron la capacidad de las tuberías, lo que llevó a reformulaciones y al colapso de las redes. En barrios como San Luis, las descargas de tuberías nuevas afectaron pozos artesanales comunitarios. La integración futura de los sistemas antiguo y nuevo es un desafío técnico y operativo.
Recuperar la confianza institucional
Para superar la crisis, se requiere articulación de esfuerzos nacionales, departamentales y municipales para financiar los proyectos. Pero también es crucial recuperar la confianza perdida tras proyectos fallidos como La Batanera. La Agenda Estratégica del Agua de Prosantander busca abordar estos retos, pero las heridas aún están abiertas.



