En el marco del Día Mundial del Asma, que se conmemora el primer martes de mayo, las cifras en Colombia encienden las alarmas. Se estima que una de cada ocho personas en el país padece esta enfermedad, lo que la convierte en la segunda patología respiratoria crónica más frecuente, solo superada por la EPOC. Sin embargo, hay un grupo que enfrenta un desafío mayor: el 10% de estos pacientes sufre de asma grave, una condición en la que cada respiro es una batalla constante.
¿Cuándo el asma se vuelve grave?
A diferencia del asma leve o moderada, el asma grave se caracteriza por su resistencia al tratamiento estándar. Según expertos de GSK Colombia, se clasifica como tal cuando el paciente requiere altas dosis de terapia inhalada u oral para mantener la estabilidad, y a pesar de seguir el tratamiento al pie de la letra, no logra controlar los síntomas. La función pulmonar en estos casos puede caer por debajo del 60%, lo que impide realizar tareas tan sencillas como caminar tramos cortos o disfrutar de momentos familiares sin agotamiento extremo.
El asma es una enfermedad crónica que inflama y estrecha las vías respiratorias, dificultando la respiración y produciendo sibilancias, tos y opresión en el pecho. No tiene cura, pero se controla con medicamentos (controladores y de rescate) para evitar ataques.
Señales de alerta por asma: más allá de un simple silbido
El asma grave, que afecta predominantemente a las mujeres, presenta síntomas que suelen intensificarse durante la noche. Es crucial identificar estas señales antes de que deriven en una hospitalización:
- Dificultad creciente y extrema para respirar.
- Opresión y dolor intenso en el pecho.
- Tensión visible en los músculos del cuello y pecho al intentar inhalar.
- Cambios en la frecuencia cardíaca y respiración acelerada.
“Las personas con asma grave pueden sentirse relativamente bien y, de repente, presentar una crisis severa al exponerse a factores de riesgo”, advierte la Dra. Mónica Olmos, gerente médica de GSK Colombia.
Prevención y control del asma
Para mejorar la calidad de vida, los especialistas insisten en la reducción de factores detonantes como el tabaco, la contaminación y los alérgenos, además de un acceso oportuno a tratamientos especializados que vayan más allá de los inhaladores convencionales.



