No es igual enfermarse de gripe a los 40 que a los 80 años. Colombia atraviesa un incremento significativo en las patologías respiratorias, con un repunte del 19,6 % en consultas de urgencias según los reportes epidemiológicos del Instituto Nacional de Salud (INS) de 2025. Ante la circulación de virus como la influenza y el sincitial, la higiene nasal emerge como una intervención preventiva respaldada por evidencia científica para proteger la mucosa, que actúa como el primer filtro inmunológico del organismo.
La nariz como primera barrera inmunológica
La nariz no solo filtra partículas, sino que utiliza el sistema mucociliar para atrapar y eliminar patógenos de forma natural. Sin embargo, los cambios bruscos de temperatura y la contaminación pueden debilitar esta barrera. "Mantener la nariz bien hidratada favorece sus mecanismos naturales de limpieza y puede ayudar a disminuir la carga viral en etapas tempranas", señala Juan Pablo Albanes, director médico de Axon Pharma.
La limpieza frecuente ayuda a remover el exceso de moco y agentes irritantes, permitiendo que el sistema respiratorio funcione de manera más eficiente. Esta práctica se vuelve esencial en un contexto donde el ausentismo laboral y la saturación de las UCI (que han subido un 12,2 %) exigen medidas de autocuidado más rigurosas por parte de la ciudadanía. En el resfriado común, los síntomas son leves, como congestión nasal y estornudos.
Uso de agua de mar para la salud respiratoria
A diferencia de otros tratamientos, el uso de agua de mar, como Marimer, actúa mediante un mecanismo mecánico que hidrata y descongestiona sin recurrir a fármacos complejos. Estas soluciones contienen sales minerales que mejoran la función de la mucosa y pueden reducir la duración de los episodios gripales.
"Necesitamos fortalecer una cultura de prevención más consciente", afirma Marcela Franco, gerente de mercadeo de Axon Pharma, quien compara este hábito con el cepillado dental diario. Integrar esta limpieza en la rutina ayuda a mantener la nariz en condiciones óptimas durante las temporadas de alto riesgo.
Los expertos enfatizan que, si bien la higiene nasal es una herramienta poderosa para el bienestar cotidiano, funciona como un complemento a la vacunación y nunca sustituye la consulta médica ante síntomas de alarma.



