Tragedia por medicamento contaminado: la lucha por justicia tras la muerte de Valery
Valery Javiana Fernández Rivas tenía solo seis años cuando falleció en 2020, tras una batalla contra una leucemia agresiva diagnosticada en el verano de 2018. Su madre, Yohana, recuerda a su hija como una niña alegre que, a pesar de la enfermedad, bailaba al ritmo de rumbas latinas con el pelo muy corto. El tratamiento incluía inyecciones de metotrexato en la columna vertebral cada dos semanas, un fármaco crucial en su quimioterapia.
"Era muy fuerte", dice Yohana. "Cuando yo estaba a punto de llorar, ella me decía: 'No voy a llorar, mami'". Sin embargo, a finales de enero de 2020, durante una inyección rutinaria en la Clínica Médica Duarte de Cúcuta, algo salió mal: Valery gritó de dolor, vomitó y, cuatro días después, entró en coma. Falleció unas dos semanas más tarde.
Un caso emblemático de fallas globales
Valery no fue la única víctima. Otros tres niños murieron aparentemente tras recibir el mismo medicamento, y más de 100 pacientes sufrieron reacciones graves relacionadas con el fármaco contaminado. A pesar de esto, en los últimos seis años, las familias afectadas han visto pocos avances en la búsqueda de justicia. Naprod Life Sciences, la empresa india fabricante, no ha enfrentado sanciones significativas en Colombia y sigue exportando medicamentos contra el cáncer a nivel mundial.
Claudia Martínez, de la Access to Medicine Foundation, señala que este caso refleja una cadena de suministro global que permite que medicamentos defectuosos eludan las redes de seguridad. "Se trata de un problema que afecta a todo el sistema", afirma. El metotrexato es vital en el tratamiento del cáncer, especialmente en países menos ricos donde es una opción asequible. Aproximadamente el 90% de los niños con cáncer viven en naciones de ingresos bajos y medios, haciendo crucial el acceso a versiones seguras.
Detalles de la contaminación y falta de acción
La autopsia de Valery reveló la presencia de Pseudomonas aeruginosa, una bacteria peligrosa para personas con sistemas inmunitarios debilitados. Muestras de metotrexato de Naprod analizadas por Invima, la autoridad sanitaria colombiana, mostraron la misma bacteria, incluso en lotes anteriores a la muerte de Valery. Aunque Naprod realizó investigaciones internas que la exoneraron, un equipo independiente del Instituto Nacional de Salud sugirió que la contaminación provenía de los medicamentos, no de los hospitales.
Expertos consultados en una investigación de Bloomberg Businessweek en 2023 afirmaron que la contaminación probablemente ocurrió durante la fabricación. Paul Newton, de la Universidad de Oxford, destacó que la presencia de bacterias en medicamentos sellados indica problemas graves en los procesos de producción. A pesar de las señales de alarma, como más de 70 notificaciones de reacciones graves en 2019, Invima no actuó a tiempo. En enero de 2020, un análisis confirmó la contaminación, pero una semana después, Valery recibió la inyección fatal.
Consecuencias y llamados a la acción
Tras la muerte de Valery, Naprod ha exportado cientos de miles de viales de metotrexato a países como Argelia, Camboya y Perú. En India, la empresa perdió temporalmente su licencia para fabricar el fármaco, pero expertos como Shri Singh califican esto como una "palmadita en la mano", ya que es reversible. En Colombia, Invima no ha concluido sus investigaciones, y las familias esperan justicia.
Ángela Caro-Rojas, expresidenta de la Sociedad Internacional de Farmacovigilancia, enfatiza la necesidad de proteger a los pacientes y critica la falta de presupuesto y urgencia en las agencias reguladoras. "Hay que proteger a los pacientes. Es la función de la agencia reguladora", dice. Mientras tanto, Yohana clama por responsabilidad: "Si no hubieran enviado el medicamento contaminado, estaría aquí con mi hija".
El caso judicial en Colombia avanza lentamente, con la Fiscalía General aún recopilando pruebas. Carolina Gómez, abogada especializada, señala que demostrar causalidad es difícil, pero el retraso en la justicia es inaceptable. Para Yohana, el silencio y la inacción son una herida abierta: "Pasa el tiempo y no dicen nada. Es como si no estuvieran investigando".



