Las alertas sanitarias globales vuelven a encenderse, esta vez con la mirada puesta en un crucero y un virus poco común en entornos marítimos. El brote detectado a bordo del MV Hondius, que ya deja tres víctimas mortales y al menos once contagios, sumó un nuevo capítulo este sábado tras confirmarse el primer caso sospechoso en territorio canadiense.
Alarmas encendidas en Columbia Británica
La doctora Bonnie Henry, jefa sanitaria de la provincia de Columbia Británica, confirmó que un ciudadano canadiense desarrolló síntomas leves asociados a la enfermedad, específicamente fiebre y dolor de cabeza. El paciente formaba parte de un grupo de cuatro viajeros que permanecían bajo estricto aislamiento en la provincia tras abandonar la embarcación. Actualmente, el afectado se encuentra hospitalizado en la localidad de Victoria, en el oeste del país, donde permanece estable y bajo una estricta vigilancia médica.
Como medida netamente preventiva, las autoridades ordenaron la hospitalización de otros dos pasajeros del crucero, mientras que el cuarto integrante del grupo cumple una cuarentena obligatoria en un domicilio privado. Pese a la alarma inicial, el diagnóstico positivo definitivo todavía está en evaluación y la última palabra la tendrá el Laboratorio Nacional de Microbiología de Winnipeg, encargado de procesar los exámenes en los próximos días.
Frente a la preocupación ciudadana, Henry fue enfática en aclarar que este escenario “no es lo que esperábamos, pero es lo que habíamos previsto”. Asimismo, envió un mensaje de tranquilidad al asegurar que el hantavirus no posee un potencial pandémico comparable al de otros virus respiratorios conocidos como la covid-19, la gripe o el sarampión.
El cerco epidemiológico tras el desembarco en España
El traslado de los cuatro ciudadanos hacia Columbia Británica se ejecutó inmediatamente después de que el MV Hondius atracara en las islas Canarias, en España. Las autoridades locales aseguraron de manera tajante que los viajeros no mantuvieron ningún tipo de contacto con el público general desde su arribo al aeropuerto de Victoria, debido a que el personal sanitario implementó rigurosos protocolos con equipos de protección de alta seguridad.
En este momento, Canadá mantiene bajo estricta observación epidemiológica a un total de 36 personas vinculadas directa o indirectamente con la emergencia del navío. Además de los cuatro evacuados hace una semana tras la escala en Tenerife, se ordenó el aislamiento de otras dos personas que descendieron del crucero antes de que se declarara formalmente el brote a bordo.
Las personas restantes bajo monitoreo corresponden a pasajeros que compartieron vuelos comerciales con casos confirmados de hantavirus. Aunque técnicamente tienen un riesgo muy bajo de desarrollar la enfermedad, el Gobierno prefiere no dejar cabos sueltos.
Es importante recordar que el hantavirus suele transmitirse mediante la inhalación de partículas que han sido contaminadas por excrementos de roedores. Sin embargo, la preocupación principal de los expertos radica en que la cepa de los Andes —la cual habría golpeado al MV Hondius— cuenta con la particularidad de contagiarse de persona a persona en casos poco frecuentes, un factor que obliga a mantener los máximos niveles de prevención.



