La conexión entre problemas digestivos y migraña: cómo el intestino puede desencadenar crisis
Los trastornos digestivos podrían actuar como desencadenantes significativos de migraña en numerosos pacientes, según revelan expertos en nutrición y salud intestinal. La nutricionista Ángela Ortiz, del hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, ha explicado detalladamente cómo existe una relación directa y comprobada entre el estado del intestino, la inflamación sistémica y la activación de mecanismos neurológicos vinculados al dolor de cabeza intenso y recurrente.
Coincidencia clínica frecuente entre migraña y síntomas digestivos
En la práctica clínica diaria, es frecuente observar que personas que sufren migrañas persistentes presentan, de forma simultánea, alteraciones digestivas notorias. "Muchos pacientes que llegan a consulta con migrañas recurrentes también presentan síntomas digestivos como distensión abdominal, reflujo, estreñimiento, diarrea o malabsorción de nutrientes", ha señalado la especialista Ortiz.
Esta coincidencia sintomática no es casual, sino que se relaciona directamente con el funcionamiento del eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional que conecta íntimamente ambos órganos. Cuando existe un desequilibrio en el microbioma intestinal —ya sea por síndrome de intestino irritable, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, celiaquía, sensibilidad al gluten no celíaca, SIBO o intolerancias alimentarias— se generan señales inflamatorias capaces de favorecer la aparición de crisis migrañosas severas.
Mecanismos inflamatorios y el papel crucial de la histamina
El eje intestino-cerebro funciona como un complejo sistema de comunicación donde intervienen el nervio vago, distintos neurotransmisores, hormonas, la microbiota intestinal y mediadores inflamatorios clave. Es fundamental recordar que aproximadamente el 90% de la serotonina se produce precisamente en el intestino, y los procesos inflamatorios pueden alterar este equilibrio neuroquímico de manera significativa.
Cuando se desarrolla inflamación intestinal, aumenta considerablemente la permeabilidad de la mucosa, lo que puede activar la respuesta inmunitaria de forma desproporcionada. "Lo que activa al sistema inmune y provoca la liberación de citoquinas proinflamatorias y de histamina por parte de los mastocitos", ha explicado detalladamente la nutricionista.
Tanto las citoquinas como la acumulación de histamina —ya sea por exceso de producción, permeabilidad aumentada o dificultad en su degradación— pueden sensibilizar terminaciones nerviosas y activar el sistema trigémino-vascular, favoreciendo así la aparición de migrañas debilitantes. La histamina es una amina implicada en funciones esenciales como la neurotransmisión, la respuesta inmunológica, la digestión y la regulación cardiovascular.
Factores dietéticos y la importancia de la enzima DAO
La histamina es liberada por nuestro organismo en situaciones de estrés e inflamación, pero también la incorporamos de manera exógena a través de alimentos como embutidos, quesos curados, vino y conservas de pescado, entre muchos otros. En condiciones normales, se degrada en gran parte gracias a la enzima intestinal DAO (diamino oxidasa).
Según la especialista Ortiz, cuando la actividad de esta enzima se encuentra disminuida —por predisposición genética, inflamación intestinal o uso de ciertos fármacos— la histamina no se metaboliza adecuadamente y se acumula, generando lo que conocemos como histaminosis. "Sus síntomas pueden ser digestivos, cutáneos y neurológicos, siendo la migraña uno de los más frecuentes", ha precisado.
No obstante, la aparición de migraña no depende únicamente de la actividad de la DAO. Incluso con una DAO funcional, un consumo elevado de alimentos ricos en histamina puede actuar como detonante potente, especialmente si existe de base estrés crónico o inflamación intestinal persistente.
Recomendaciones dietéticas y abordaje personalizado integral
La nutricionista ha subrayado enfáticamente que el manejo de estos casos debe ser completamente individualizado y adaptado a cada paciente. "La clave no está en prohibir alimentos de manera indiscriminada, sino en identificar los desencadenantes individuales, valorar la actividad de la enzima DAO y ajustar la alimentación de forma personalizada", ha afirmado con contundencia.
Asimismo, ha indicado que la modulación de la microbiota intestinal puede ser un factor relevante y transformador. "La modulación de la microbiota mediante una dieta rica en fibra, omega-3, vitamina D y probióticos específicos, puede contribuir a mejorar la tolerancia y reducir la frecuencia e intensidad de las crisis de manera significativa".
Entre las pautas generales que Ortiz considera particularmente útiles para personas que sufren migraña se encuentran:
- Mantener una alimentación equilibrada y con enfoque antiinflamatorio claro, priorizando frutas, verduras frescas y fibra de calidad.
- Reducir considerablemente el consumo de alcohol y productos ultraprocesados dañinos.
- Evitar ayunos prolongados y asegurar una hidratación adecuada y constante.
- Consultar siempre con un especialista calificado para identificar los factores desencadenantes específicos y establecer un plan de seguimiento orientado a disminuir la frecuencia e intensidad de las crisis.
Además, recomienda específicamente:
- Limitar los alimentos con alto contenido en histamina cuando se confirme su papel como detonantes claros.
- Vigilar cuidadosamente la presencia de síntomas digestivos o cutáneos asociados a la migraña y valorarlos clínicamente para descartar histaminosis.
- Incorporar estrategias efectivas de manejo del estrés y mantener rutinas de sueño regulares y reparadoras.
Este enfoque integral que considera la conexión intestino-cerebro representa un avance significativo en la comprensión y tratamiento de las migrañas recurrentes, ofreciendo nuevas perspectivas terapéuticas basadas en la modulación de la microbiota intestinal y el control de factores inflamatorios.