Falta de sueño e irregularidad del descanso causan hasta 20% de primeras crisis epilépticas
Falta de sueño causa hasta 20% de primeras crisis epilépticas

Falta de sueño e irregularidad del descanso causan hasta 20% de primeras crisis epilépticas

La privación de sueño aguda o crónica y las alteraciones del ritmo circadiano están detrás de hasta el 20 por ciento de las primeras crisis epilépticas, según revela la Sociedad Española de Sueño (SES). Esta organización científica ha identificado que, junto al estrés y al ciclo menstrual, estos factores constituyen los tres principales desencadenantes que pueden provocar o precipitar crisis en personas con epilepsia.

Mecanismo cerebral de la relación sueño-epilepsia

El doctor Gerard Mayà, neurólogo del Hospital Clínic de Barcelona y coordinador del grupo de trabajo de Trastornos del Movimiento y de la Conducta durante el Sueño de la SES, explica que esta relación es frecuentemente observada en servicios de urgencias tanto en pacientes adultos como pediátricos. "Es algo que vemos de forma muy frecuente en urgencias en pacientes con una primera crisis epiléptica", señala el especialista.

Según detalla Mayà, el mecanismo fisiológico es bien conocido: la falta de sueño produce un aumento de la excitabilidad cortical y una disminución de la inhibición tónica-gabaérgica. Este desequilibrio conduce al cerebro a un estado de hiperexcitabilidad que incrementa significativamente el riesgo de que se desencadenen crisis epilépticas con mayor facilidad.

Relación bidireccional entre epilepsia y trastornos del sueño

La conexión entre epilepsia y sueño presenta múltiples dimensiones. Las crisis epilépticas nocturnas, que generalmente ocurren durante la fase NREM del sueño, pueden pasar desapercibidas mientras fragmentan el descanso, impidiendo que sea reparador y generando somnolencia diurna consecuente.

Además, algunos fármacos comúnmente recetados para el control de la epilepsia pueden alterar la arquitectura del sueño, incrementando el sueño NREM ligero y reduciendo el sueño REM, lo que resulta en un "sueño menos fisiológico y natural" según los expertos.

Los estudios epidemiológicos revelan que los pacientes con epilepsia presentan una prevalencia más elevada que la población general de diversos trastornos del sueño:

  • Aproximadamente la mitad de los pacientes con epilepsia reportan insomnio
  • Alrededor de un tercio presenta movimientos periódicos de piernas durante el sueño
  • Entre un tercio y la mitad pueden sufrir apnea obstructiva del sueño

Higiene del sueño como herramienta terapéutica fundamental

El sueño emerge como una herramienta fundamental en el abordaje y control de la epilepsia. "En cualquier enfermedad, pero en esta especialmente, el estilo de vida es la base del tratamiento, mucho antes de hablar de medicamentos, pastillas u otras intervenciones invasivas", enfatiza el doctor Mayà.

El neurólogo destaca la importancia crítica de una adecuada higiene del sueño, que incluye dormir las horas suficientes en un horario regular. "Es fundamental. El cerebro necesita descansar bien para no estar en ese estado de hiperexcitabilidad que puede desembocar en una crisis", explica.

En la misma línea terapéutica, Mayà subraya la importancia del correcto tratamiento de trastornos como la apnea obstructiva del sueño. "Este caso es muy claro, ya que la apnea fragmenta el sueño y los pacientes no duermen las horas adecuadas ni con la eficacia necesaria. Tratar las apneas con una CPAP y conseguir un sueño profundo puede implicar un mejor control de la epilepsia", concluye el especialista.

La evidencia científica continúa acumulándose sobre la relación bidireccional entre calidad del sueño y control de la epilepsia, destacando la necesidad de abordar ambos aspectos de manera integral en el manejo clínico de esta condición neurológica.