El reciente foro ‘Nutrición sobre la mesa: la primera inversión en el crecimiento del país’ colocó nuevamente en el centro del debate público un tema que no admite más demoras. La reunión de mandatarios, líderes regionales, expertos y representantes del sector privado no solo evidenció la magnitud del problema, sino que confirmó que existen rutas viables para enfrentarlo si existe decisión colectiva.
Cifras alarmantes
Las cifras presentadas son elocuentes y preocupantes. En Colombia, 19,2 millones de personas tienen un consumo deficiente de alimentos y 16,3 millones recurren a estrategias de supervivencia como reducir la calidad de su dieta o saltarse comidas. Más grave aún, cerca de 392.000 niños menores de cinco años padecen desnutrición crónica, una condición silenciosa que compromete su desarrollo físico y cognitivo, lo que se traduce en menores oportunidades de vida. A esto se suman profundas brechas territoriales que condenan a regiones enteras a ciclos de pobreza y exclusión.
Una propuesta transformadora
En ese contexto, la propuesta presentada por la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia marca un punto de inflexión. Se trata de una política pública estructural que, con enfoque en los primeros 1.000 días de vida, sistemas de detección temprana, articulación intersectorial y metas medibles, plantea pasar de respuestas fragmentadas a una estrategia integral, sostenida y basada en evidencia. Es, sin duda, el tipo de apuesta que el país ha necesitado durante años.
Respaldarla no es una opción, es una obligación. La erradicación de la desnutrición infantil no puede estar sujeta a cálculos políticos, rivalidades ideológicas ni disputas burocráticas. Tiene que ser una causa de alcance nacional que exige la concurrencia decidida del Estado, el sector privado y la sociedad en su conjunto.
Un llamado a la acción
Erradicar la desnutrición infantil es posible. Y es urgente. Esta es una causa que debe unir a Colombia por encima de cualquier consideración. Es momento de actuar con determinación para garantizar un futuro digno a los niños del país.



