El auge del coaching para TDAH: ¿solución o riesgo en un sector sin regulación?
Coaching para TDAH: auge y riesgos en sector sin regulación

El coaching para TDAH: una industria en expansión con sombras por aclarar

El origen del coaching para mejorar el rendimiento mental y emocional se remonta al menos a 1974, cuando el exentrenador de tenis Tim Gallwey publicó The Inner Game of Tennis, ofreciendo técnicas contra la ansiedad que sabotea el rendimiento deportivo. Sin embargo, el coaching específico para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) llegó más tarde, impulsado en los años noventa por defensores como Nancy Ratey, Sue Sussman y Madelyn Griffith-Haynie. No fue hasta la pandemia de Covid-19 cuando una confluencia de factores, incluido el aumento de problemas de salud mental y el autodiagnóstico a través de plataformas como TikTok, provocó un crecimiento explosivo a nivel mundial.

Una historia personal que refleja una tendencia global

Durante la mayor parte de su vida adulta, Katherine Sanders tuvo lo que ella denomina una carrera típica para alguien con TDAH. Después de terminar su tesis doctoral sobre mitología siria de la Edad de Bronce, pasó por varios trabajos sin relación entre sí: dio clases particulares, cosió corsés victorianos, diseñó vidrieras y vendió marcos para fotos. Aunque disfrutaba del trabajo, ninguno le parecía su vocación. La vida se complicó cuando combinó un trabajo a tiempo parcial con el cuidado de su hija de cinco años, olvidándose de recogerla en la escuela y quemando comida en la cocina.

Finalmente, Sanders decidió trabajar con un coach para lidiar con su TDAH, una condición cuyos síntomas incluyen distracción, olvido, inquietud e impulsividad. Se inscribió en un curso digital llamado “Your ADHD Brain is A-OK”, creado por Tracy Otsuka, quien también tiene TDAH. Otsuka se centra en ayudar a los clientes a deshacerse de la vergüenza como paso previo para encontrar su propósito. Sanders afirma que esta experiencia fue reveladora: “Esta mujer es muy inteligente, muy perspicaz. Y aun así hacía cosas como olvidarse de recoger a su hijo en la escuela... Sigue haciendo lo mismo que yo”.

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Un sector en auge con bajas barreras de entrada

Tras completar el curso, Otsuka sugirió a Sanders que se convirtiera en coach. Dos años después, con formación de la ADD Coach Academy, Sanders se unió a un campo que ha experimentado un auge espectacular. El coaching para el TDAH es un nicho en rápido crecimiento dentro de una industria más amplia, en su mayor parte sin licencia y sin regular. Los ingresos anuales de todo tipo de coaching alcanzan los 5.340 millones de dólares, según la Federación Internacional de Coaching, con 122.974 coaches autodenominados en 2025, aunque la cifra real podría ser mayor debido a la falta de acreditación.

Stephen Faraone, presidente de la Federación Mundial de TDAH, señala que, en teoría, el coaching podría ser útil como parte de un conjunto de herramientas que incluya medicación y terapia. Sin embargo, le preocupa la falta de normas y regulación: “El coaching me parece más un negocio, y eso me preocupa”. Los coaches pueden cobrar hasta 500 dólares por hora, según Margaret Sibley, psicóloga clínica de la Universidad de Washington, lo que lo hace inaccesible para muchos.

Falta de evidencia científica y riesgos potenciales

A pesar del crecimiento, hay pocas pruebas concretas de que el coaching para TDAH funcione. Una revisión de 2018 analizó 19 estudios, mostrando mejoras en síntomas, pero muchos eran pequeños y carecían de grupos de control. Sibley y colegas, en un artículo de JAMA Network Open, destacaron que el 89% de los coaches encuestados no tenía formación profesional en salud mental, y más del 90% compartía su experiencia vital en el trabajo, abordando incluso temas como suicidio o traumas sin la debida cualificación.

David Rickabaugh, presidente de la Organización de Coaches de TDAH, reconoce la variación en formación y práctica, pero enfatiza la necesidad de normas: “Documentar esta realidad es realmente necesario si queremos dar forma a las conversaciones sobre las normas de coaching”. Algunos reguladores, como Utah, han tomado medidas, creando fondos para investigar conductas ilegales por parte de coaches.

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Consejos para quienes buscan un coach

Expertos recomiendan precaución al seleccionar un coach. Aquí hay algunas señales de alerta y recursos:

  • Busque acreditación de organizaciones como la Asociación Profesional de Coaches para el TDAH (PAAC) o la Federación Internacional de Coaching.
  • Haga preguntas clave: ¿Quién le formó? ¿Cuántas horas de formación completó? ¿Sigue un código ético?
  • Evite coaches que afirmen cubrir “todo”, ya que puede indicar falta de especialización.
  • Derive a profesionales de salud mental para diagnósticos formales o problemas graves como traumas o adicciones.

En conclusión, el coaching para TDAH ofrece esperanza para muchos, pero la falta de regulación y evidencia científica plantea riesgos significativos. Como señala Sanders, quien sigue disfrutando de su trabajo a pesar de las distracciones, es crucial que los clientes actúen con diligencia y busquen coaches calificados en un campo que aún busca su madurez profesional.