Medio periodístico evade responsabilidad tras publicar falso gasto de 23 mil millones en peluquería de primera dama
Medio evade culpa por falso gasto de 23 mil millones en peluquería

Medio periodístico evade responsabilidad tras publicar información falsa sobre gastos de la primera dama

La publicación de una noticia completamente falsa sobre un supuesto gasto de 23 mil millones de pesos en servicios de peluquería para la primera dama ha generado una grave crisis de credibilidad en el periodismo colombiano. Lo más preocupante no es solo la magnitud del bulo, sino la actitud del medio que lo publicó al intentar lavarse las manos culpando exclusivamente a sus fuentes de información.

Falta de verificación periodística en plena campaña electoral

Para cualquier periodista serio, una cifra de tal magnitud debería haber activado todas las alarmas de verificación. "Esa es una cifra absurda, per se, que obliga a la confirmación de primera mano, a la contrastación con los implicados y a brindar contextos de verosimilitud", señalan expertos en ética periodística. Sin embargo, ninguna de estas prácticas básicas se implementó antes de la publicación.

El resultado fue que, durante la campaña electoral, esta información falsa se convirtió en tema central de debates, discursos e intervenciones políticas, quedando grabada en la memoria colectiva como si fuera una verdad incontrovertible.

Patrón preocupante en medios de comunicación

Lo más grave del caso es que el medio no asumió su paternidad sobre la información errónea, sino que culpó al llamado "sofá de la infidelidad" y otros medios reprodujeron la especie sin realizar su trabajo de verificación básico, trabajo por el cual lectores y anunciantes pagan.

Este comportamiento evasivo resta confianza en el periodismo y refleja un estado de postración preocupante donde:

  • Algunos medios actúan como activistas políticos
  • Se prioriza la velocidad sobre la veracidad
  • Faltan filtros editoriales adecuados
  • No existen consecuencias claras por publicar información falsa

Antecedentes históricos de noticias falsas

Las vacunas contra los bulos periodísticos son bien conocidas: filtros rigurosos, editores responsables y prácticas periodísticas adecuadas para no convertirse en "idiotas útiles". Esta problemática no es nueva, como se sabe desde hace 190 años cuando circuló "la noticia del siglo" sobre un astrónomo que supuestamente había descubierto vida en la luna.

En Colombia, casos como el collar de Doña Elvia o la mal llamada mujer "barriga de trapo" demostraron patrones similares donde no se conocieron rectificaciones o explicaciones suficientes de quienes publicaron y replicaron la información errónea.

Ejemplo positivo de responsabilidad periodística

Un caso diferencial y ejemplar ocurrió cuando el director de un diario importante enfrentó notas publicadas con fuentes inventadas por un practicante. Su respuesta fue inmediata y contundente:

  1. Separó al practicante de la redacción de inmediato
  2. Puso la cara ante sus lectores asumiendo la responsabilidad
  3. Emprendió acciones internas para evitar que esto se repitiera

Esta actitud contrasta marcadamente con la de medios que "se bajan por las orejas del burro como si nada hubiese pasado", dañando aún más la confianza pública en el periodismo.

Reflexión final sobre el estado del periodismo

Los medios periodísticos, sean privados o públicos, no pueden convertirse en activistas políticos ni en oposición o gobiernistas por defecto. Cuando la sal pierde su esencia, como señala el columnista Mario Morales, todo el tejido informativo se resiente. La sociedad merece un periodismo que cumpla con su función esencial de informar con veracidad, responsabilidad y ética, especialmente en contextos electorales donde la desinformación puede tener consecuencias graves para la democracia.