El pasado lunes 20 de abril, Diana Rodríguez se desplazaba en su bicicleta eléctrica hacia su hogar en la localidad de Suba, cuando un motociclista colisionó la llanta trasera de su vehículo, provocando su caída al pavimento. El responsable huyó sin ser identificado. Ese accidente le causó una grave herida en la pierna derecha, dando inicio a un calvario en busca de la operación necesaria para salvar su extremidad, que cada día muestra más signos de deterioro.
Detalles del accidente y atención inicial
Diana relató a este medio que el choque le dejó una herida horizontal profunda, de aproximadamente 20 centímetros, por debajo de la rodilla, que permitía incluso ver el hueso. Fue trasladada en ambulancia a la clínica Medicentro Familiar en su sede de Suba, donde la ingresaron como paciente de EPS y no por SOAT, pese a que la historia clínica registraba cobertura de ese seguro por tratarse de un accidente de tránsito con vehículo fantasma.
Aunque los profesionales del hospital descartaron fractura de hueso o ruptura de tendones o ligamentos, el martes se determinó que se trataba de una “herida compleja de alto compromiso de tejidos blandos con colgajo de avulsión”. Indicaron que Diana debía ser sometida a una cirugía plástica para reconstruir su pierna, y le dijeron que la intervención se realizaría en ese establecimiento en un plazo máximo de 48 horas, es decir, a más tardar el jueves 23 de abril.
Contradicciones y trámites burocráticos
Sin embargo, poco después le informaron que debían contactarse con su EPS, Nueva EPS, para que la remitieran a otra institución, ya que allí no tenían convenio con esa entidad. Diana fue trasladada al tercer piso de Medicentro Familiar mientras llegaba la respuesta, pero a partir de ese momento todo fue información contradictoria.
Durante los días previos al cumplimiento de las 48 horas, varias personas de la IPS le dijeron que la cirugía se haría allá, mientras ella esperaba un traslado que nunca se efectuaba. El jueves 23 de abril, la familia de Diana, angustiada, envió un abogado que corroboró que no había solicitudes de traslado para la paciente en el sistema de referencia y contrarreferencia, y apenas se formuló la solicitud ese día.
El viernes, un profesional de cirugía plástica le dijo que le harían la intervención allá, y horas después la Nueva EPS se comunicó con ella para informarle que intentaron programar su traslado a la Clínica Nueva El Lago y el Hospital Universitario Nacional, pero ambos establecimientos rechazaron la solicitud, indicando que Medicentro Familiar debía volver a pedir la remisión. No obstante, al comunicarle esto a la IPS, señalaron que ellos no podían hacerlo porque la solicitud de traslado estaba activa, cosa que negaban desde la Nueva EPS.
Evolución de la herida y complicaciones
Mientras seguía a la espera de los tortuosos trámites, Diana comenzó a percibir preocupantes cambios en su herida. El domingo en la noche, sintió su pierna muy caliente, y tras una curación, se le reveló que probablemente padecía una celulitis infecciosa, algo que luego confirmarían mediante una ecografía. Cada día, el personal del hospital monitorea su herida y le suministra analgésicos y antibióticos, pero Diana sigue esperando la cirugía antes de que la celulitis continúe empeorando.
El lunes, recibió una respuesta de Supersalud, a quien había enviado una solicitud por la falta de traslado por parte de Nueva EPS, pero solo le dijeron que la entidad no había dado respuesta en el plazo determinado. El martes, Nueva EPS le confirmó, después de días de contradicciones con Medicentro Familiar, que ya aparecía la solicitud de traslado activa en el sistema, pero debían esperar que hubiera atención de cirugía plástica y una cama disponible en otro hospital.
Impacto emocional y falta de soluciones
Diana está agotada. Dice que entre el lunes 27 y el miércoles 29 la situación de su pierna ha empeorado, y le cuesta más caminar. Por la ubicación de la herida, no puede doblar ni apoyar la pierna, y siente un dolor tan insoportable que incluso llega a tener náuseas, mareos y vómitos. Aunque los reportes de evolución señalan que no hay infección sistémica, Diana teme que las bacterias lleguen hasta el hueso y comprometan su movilidad.
En medio de su desesperación, llegó a indagar la posibilidad de pagar la cita particularmente o de firmar la salida voluntaria de la IPS, pero la primera opción cuesta cerca de 20 millones de pesos, y la segunda pone en riesgo la regularidad del acceso a antibióticos para controlar la infección. Además, con el paso de los días, en la clínica han comenzado a plantearle que es posible que no requiera una sola cirugía, sino hasta tres por la complejidad de la herida y la infección.
“Estoy agotada, solo he podido ver a mi hijo 20 minutos”, dice Diana, quien afirma que el menor lloró durante la visita al ver su estado y por todos los días que lleva lejos de su madre: “no solamente están atentando contra mí sino contra la estabilidad de un niño de 11 años”. Pese a haber subido un video a redes sociales el pasado lunes contando su caso y recibir comentarios de la Nueva EPS y la Secretaría de Salud de Bogotá, ninguna de sus gestiones con instituciones estatales, que también incluyen a la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría, han dado resultado. Lo máximo que ha conseguido es una respuesta de la Secretaría de Salud, emitida este miércoles, donde le aseguran que la Nueva EPS sí autorizó la cirugía desde el jueves 23, pero todos estos días le han negado la intervención en Medicentro.
Tras 11 días de hospitalización y pocas respuestas, Diana se siente en un punto muerto, con un dolor físico y un agotamiento mental que la superan y la tienen sumida en la incertidumbre. De haber sido operada en el plazo definido tras su primera consulta con el profesional de cirugía plástica, la paciente ya estaría en proceso de recuperación, encaminada a superar el accidente; sin embargo, continúa exigiendo trámites para poder acceder a la intervención, mientras carga con el dolor de una herida abierta que corre el riesgo de empeorar.



