La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) llevó a cabo en Cartagena el primer Congreso Internacional de Seguridad Vehicular, un espacio que congregó a expertos nacionales e internacionales, autoridades, academia e industria para debatir sobre estándares, tecnologías y prácticas que podrían incidir en la reducción de los siniestros de tránsito en el país.
Un evento clave para la seguridad vial
El congreso, que se desarrolló entre el 28 y el 30 de abril, se centró en tres ejes fundamentales: la incorporación de tecnologías de seguridad vehicular, el fortalecimiento de la Revisión Técnico-Mecánica y la gestión de los servicios de mantenimiento y suministro de autopartes. Según la ANSV, estos componentes son esenciales para avanzar hacia un parque automotor más seguro y alineado con normativas internacionales, tanto para vehículos nuevos como para aquellos que ya están en circulación.
La agenda académica, realizada en el Hotel Hilton de Cartagena, incluyó exposiciones sobre experiencias comparadas en sistemas de seguridad activa y pasiva, criterios de homologación y mecanismos de control técnico. Además, el 29 de abril se llevaron a cabo pruebas vehiculares en vivo en el Coliseo de Combate de Cartagena, donde los asistentes pudieron observar el funcionamiento de diversas tecnologías diseñadas para prevenir o mitigar las consecuencias de los siniestros viales.
La visión de la ANSV
La directora de la ANSV, Mariantonia Tabares Pulgarín, destacó que el congreso buscó consolidar una visión compartida entre los diferentes actores del sistema. “La seguridad vehicular es uno de los pilares para salvar vidas en las vías. Este congreso nos permitió reunir al sector público, privado, la academia y expertos internacionales para construir una visión conjunta sobre cómo fortalecer los estándares de seguridad de los vehículos que circulan en Colombia”, señaló.
La discusión técnica se produce en un contexto en el que el país cerró 2025 con 8.697 víctimas fatales por siniestros de tránsito, una cifra superior a la registrada en 2024. Aunque desde la ANSV se insiste en que las comparaciones anuales deben analizarse con cautela, el dato refleja un promedio nacional de aproximadamente 24 muertes diarias en las vías, con impactos diferenciados por regiones y tipos de usuario.
El Caribe como foco crítico
Este panorama nacional ya había sido advertido semanas antes en Barranquilla, durante el Encuentro Regional de Gestión Estratégica para el Control del Tránsito y Transporte, realizado el 14 de abril y también organizado por la ANSV. En ese espacio, las cifras regionales delinearon un desafío mayúsculo para la región Caribe, que concentró 1.863 fallecimientos por siniestros viales durante 2025, es decir, más de una quinta parte del total nacional.
El desglose departamental evidenció una presión desigual pero constante. Córdoba encabezó la siniestralidad en la región con 367 víctimas, seguido por Atlántico y Cesar, ambos con 324, y Magdalena con 244 fallecidos. Para el Atlántico, el dato confirmó una tendencia al alza que ubica al departamento entre los territorios con mayor carga de mortalidad vial en el Caribe.
Más allá de los números absolutos, el perfil de las víctimas expone un patrón reiterado. De las 8.697 muertes registradas en el país durante 2025, 5.096 correspondieron a motociclistas, seguidos por peatones (1.287) y ciclistas (408). En regiones como el Caribe, donde la motocicleta es el principal medio de transporte y persisten brechas en infraestructura segura y control de velocidades, la exposición al riesgo se multiplica.
El enfoque de Sistema Seguro
Durante el encuentro de Barranquilla, la ANSV subrayó que estas cifras no pueden leerse únicamente como fallas de comportamiento individual. El enfoque de Sistema Seguro, presentado como eje conceptual de la política pública, plantea que el error humano es inevitable, pero no debería traducirse en muerte o lesiones graves si el sistema —vehículos, vías, normas y control— está diseñado para amortiguar sus consecuencias.
Es en ese punto donde el debate sobre la seguridad vehicular cobra relevancia práctica. Las discusiones del congreso en Cartagena sobre tecnologías de seguridad, revisión técnico-mecánica y calidad de autopartes se conectan directamente con los factores de riesgo identificados en el Caribe.
Pasar del diagnóstico a la respuesta
Durante el encuentro regional de abril, la directora de la ANSV insistió en la necesidad de dejar de normalizar la muerte en las vías y de entender la siniestralidad como un problema prevenible. En el balance presentado, recordó que muchos de los siniestros registrados durante la Semana Santa no estuvieron asociados a fallas de infraestructura, sino a decisiones humanas potenciadas por vehículos en condiciones técnicas deficientes.
La ANSV ha señalado que la armonización con estándares internacionales en materia de seguridad vehicular no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para reducir la severidad de los siniestros, especialmente entre los usuarios más vulnerables. Sin embargo, el desafío para regiones como el Caribe radica en traducir los avances técnicos y normativos en cambios perceptibles en las calles, carreteras y vehículos que hoy circulan.
El reto será medir si los estándares debatidos en escenarios nacionales e internacionales logran, en el mediano plazo, incidir en la reducción de una siniestralidad que sigue cobrando vidas, especialmente en regiones como el Caribe colombiano.



