Más de 20 mil armas ilegales que durante años circularon en manos de estructuras armadas y redes criminales fueron fundidas esta semana en hornos industriales de Boyacá. El material, incautado durante operaciones militares en distintas regiones del país, dejó atrás su último rastro operativo para convertirse en insumos destinados al fortalecimiento institucional de las Fuerzas Militares.
Iniciativa "Transformando armas en esperanza"
La jornada hizo parte de la iniciativa "Transformando armas en esperanza", desarrollada entre las Fuerzas Militares y la empresa Diaco. En total, fueron fundidas 20.811 armas ilegales y 25.711 accesorios decomisados durante 2025. El acto simbólico se realizó en las instalaciones de la siderúrgica en el municipio de Tuta, Boyacá, donde toneladas de fusiles, pistolas y otro tipo de armamento comenzaron el proceso de fundición.
Armamento de diferentes calibres
Dentro del material destruido figuran armas de diferentes calibres recuperadas en operaciones terrestres, marítimas y aéreas contra grupos armados organizados. Parte de este arsenal fue incautado en zonas donde persisten disputas entre estructuras ilegales y corredores utilizados para economías ilícitas.
Proceso de transporte y seguridad
El proceso involucró cerca de 45 toneladas de material bélico movilizado bajo medidas especiales de seguridad. Desde el Cantón Militar Caldas, en Bogotá, el armamento fue transportado hasta Boyacá bajo protocolos de custodia y trazabilidad con acompañamiento permanente de las autoridades.
Marco legal y destrucción
La destrucción de estas armas responde al artículo 100 del Decreto 2535 de 1993, que obliga al Estado a destruir el armamento decomisado que no pueda ser utilizado por la Fuerza Pública. Con ello se evita que este material vuelva a ingresar a circuitos ilegales o sea reutilizado fuera del control institucional.
Nuevo destino del acero
Tras la fundición, el acero obtenido tendrá un nuevo destino. Las Fuerzas Militares informaron que parte de la materia prima se utilizará para fabricar camas destinadas al dispensario médico de la Primera Brigada del Ejército Nacional, unidad que fue atacada por el Eln el pasado 8 de noviembre.
La imagen final del proceso deja una escena distinta a la que acompañó la historia de estas armas durante años. Lo que antes fue material utilizado en escenarios de confrontación terminó convertido en acero para infraestructura y apoyo institucional.



