Escándalo penitenciario: Revelan detalles de fiesta clandestina con Nelson Velásquez en cárcel de máxima seguridad
La concejal de Medellín, Claudia Carrasquilla, exfiscal especializada en bandas organizadas, ha destapado un escándalo de proporciones alarmantes al denunciar la realización de un concierto clandestino dentro de la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, donde habría participado el reconocido cantante vallenato Nelson Velásquez.
Los detalles de la millonaria transacción
Según la información proporcionada por la concejal a Noticias RCN, al artista se le habrían pagado $100 millones de pesos por su presentación, mientras que los $400 millones restantes del total de $500 millones se distribuyeron entre:
- Pago a otros artistas invitados
- Servicios de catering y licor
- Presunto soborno a guardianes del INPEC
"Recibí, a través de un chat, las imágenes de la salida y el ingreso del señor Nelson Velásquez en compañía de otro cantante que se llama Luis Posada", afirmó Carrasquilla con documentación en mano.
Organizadores criminales y motivos de la celebración
La denominada 'parranda carcelaria' habría sido orquestada por cabecillas de estructuras criminales que actualmente mantienen mesas de negociación con el Gobierno Nacional, entre los que se mencionan alias Douglas y Tom.
El evento, realizado el miércoles 8 de abril desde las 9:00 a.m. hasta las 4:00 p.m., tenía como objetivo principal despedir a alias Lindolfo, quien próximamente recuperaría su libertad por cumplimiento de pena. Carrasquilla cuestionó severamente: "Cuando yo soy privado de la libertad y estoy condenado, no puedo manejar dinero. ¿De dónde sale?".
Irregularidades en la vigilancia y participación masiva
La concejal señaló directamente al teniente Cipriano, encargado de la vigilancia durante el evento, como responsable de múltiples irregularidades: "Aprovechando la ausencia del director de la cárcel el 21 de junio de 2025, fue el que autorizó la salida irregular de los nueve bandidos que acompañaron en el 'tarimazo'".
Entre 80 y 100 personas, predominantemente mujeres, habrían asistido al concierto, aprovechando un acuerdo de diálogos sociojurídicos que permite el ingreso de hasta tres visitantes por recluso los miércoles. Lo más grave, según la denuncia, es la completa ausencia de registros del ingreso de estas personas ajenas al centro penitenciario.
Reacción inmediata y constatación in situ
Al recibir la información, Carrasquilla alertó inmediatamente al director de la cárcel, quien se encontraba fuera de Medellín. Acto seguido, se desplazó personalmente al centro penitenciario donde constató que varios cabecillas criminales se hallaban en evidente estado de ebriedad.
Este caso expone graves fisuras en los protocolos de seguridad penitenciaria y plantea serias preguntas sobre el control real que se ejerce dentro de las cárceles de máxima seguridad del país.



