Un nuevo hecho de violencia sacudió a Barranquilla este miércoles 20 de mayo. Manuel María Tobón Jiménez, un transportador escolar de 65 años, fue asesinado al mediodía en el barrio Ciudadela 20 de Julio, cuando acababa de dejar a su nieta en una vivienda cercana. El crimen se registró en la calle 47 con carrera 3 Sur, aproximadamente a la 1:15 de la tarde.
Según testigos, Tobón Jiménez, conocido cariñosamente como ‘Mane’, se encontraba dentro de su vehículo Renault Sandero cuando fue interceptado por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta. Tras una breve discusión, los atacantes le dispararon en múltiples ocasiones, impactándole dos veces en el cuello. Aunque fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, los médicos confirmaron su fallecimiento minutos después.
Contexto de vulnerabilidad del gremio de transportadores
La Policía Metropolitana de Barranquilla informó que Tobón Jiménez se desempeñaba como transportador escolar en el sector, oficio que lo ubica dentro de un gremio que históricamente ha denunciado presiones constantes por parte de estructuras criminales. En los últimos años, conductores, despachadores y propietarios de vehículos de transporte han sido víctimas de extorsiones y amenazas, y en varios casos, la negativa a pagar ha derivado en hechos violentos.
Vecinos del sector expresaron su consternación y señalaron que el crimen sigue un patrón similar a otros ocurridos en la ciudad, donde los atacantes actúan en vía pública, usan motocicletas y se dirigen contra personas vinculadas al transporte. Sin embargo, las autoridades aún no han confirmado el móvil del homicidio.
Investigación en curso
La Sijín se hizo cargo de las investigaciones para determinar si existieron amenazas previas, conflictos personales o presiones económicas asociadas a la labor de la víctima. Una de las hipótesis preliminares apunta a que el homicidio podría estar relacionado con un altercado inmediato, más que con una acción planificada. Según versiones recogidas en el lugar, Tobón Jiménez habría discutido con los ocupantes de la moto antes de ser atacado.
De confirmarse esta versión, el hecho sería un caso de intolerancia y no una extorsión. No obstante, la Sijín continúa recopilando pruebas para establecer con precisión la secuencia de los hechos.
Panfletos de pánico en colegios
Horas antes del asesinato, la misma jornada estuvo marcada por una ola de pánico en Soledad y el sur de Barranquilla debido a la circulación de panfletos digitales y mensajes de WhatsApp que amenazaban con ataques contra estudiantes, explosivos y toques de queda. La difusión de este contenido provocó la inasistencia masiva de alumnos a clases y encendió las alarmas entre padres y docentes.
La Policía Metropolitana informó que las primeras indagaciones indican que estos mensajes no provendrían de grupos criminales, sino que habrían sido difundidos por los propios estudiantes para generar pánico y suspender actividades académicas. A pesar de ello, el efecto ya se había producido, generando una percepción de riesgo en la comunidad.
Coincidencia de eventos
La coincidencia entre el homicidio del transportador y la ola de pánico por los panfletos plantea un escenario complejo para las autoridades. Mientras que el caso de Tobón Jiménez parece, en principio, aislado, el contexto de inseguridad en el sector transporte sigue siendo un factor latente. La Sijín deberá determinar si existió alguna conexión entre ambos hechos o si se trata de situaciones independientes.
Por ahora, el caso queda en un punto de definición: si fue un hecho derivado de una confrontación puntual o si, como ha ocurrido en otros episodios recientes, existen factores de presión o amenazas que aún no han salido a la luz. La comunidad espera respuestas mientras la investigación avanza.



