Carolina Flores, una exreina de belleza de 27 años, fue asesinada el pasado 15 de abril en su apartamento ubicado en el exclusivo barrio de Polanco, en Ciudad de México. El suceso ocurrió en su propia casa, donde se encontraba con su esposo, su bebé de ocho meses y su suegra, identificada como Erika María Herrera.
Detalles del crimen
Según la investigación, lo ocurrido fue captado por una cámara instalada para monitorear al bebé. Las imágenes muestran a su suegra siguiéndola a una habitación, y momentos después, se escuchan varios disparos. Carolina recibió al menos seis disparos, lo que le causó la muerte en el lugar. Este caso ha sido clasificado como feminicidio, ocurrido en el contexto de conflictos familiares previos. Amigos y familiares han informado que la relación entre Carolina y su suegra estaba llena de tensión, la cual se intensificó durante el embarazo de la exreina.
La huida y captura de Erika Herrera
Después de cometer el crimen, la mujer se dio a la fuga y logró salir del país. Esta situación generó aún más controversia, especialmente por la reacción del esposo de la víctima, quien fue testigo de los hechos, pero, al parecer, tardó casi 24 horas en reportar el asesinato, lo que facilitó la huida de su madre. Este comportamiento ha sido objeto de un amplio cuestionamiento por parte de la opinión pública y las autoridades, que incluso han examinado posibles inconsistencias en su declaración.
Dada la gravedad del caso, la Fiscalía mexicana pidió apoyo internacional y se emitió una alerta roja de Interpol para localizar a la presunta culpable. Días después, las autoridades lograron dar con su paradero en Caracas, Venezuela, donde fue arrestada tras haber escapado inicialmente a través de Centroamérica. Se escondía en un Airbnb.
Reacción inaudita de la detenida
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es la actitud que habría tenido la mujer en el momento de su detención. Según informes de medios internacionales, su reacción fue descrita como “inaudita”, ya que no mostró un arrepentimiento inmediato y, en cambio, hizo comentarios sobre el crimen que han provocado una gran indignación pública. El periodista judicial mexicano Antonio Nieto aseguró que Erika “le hace un disparo a quemarropa y cuando cae al piso le hace por lo menos cinco disparos más”. Por su parte, Norberto Mazza, integrante de NMás, aseguró: “Ella se negó a ser detenida, dijo: ‘¿Por qué?’, que estaba en otro país. No tenían autoridad para detenerla por un delito que ella no había cometido”.
Además, este comportamiento se suma a versiones que ya eran conocidas, como la frase que supuestamente pronunció tras el asesinato: una expresión de control y posesión hacia su hijo que refuerza la idea de que había un conflicto familiar profundo que pudo haber desencadenado el crimen.



