Han pasado dos días desde el trágico ataque contra el Centro Islámico de San Diego, California, donde tres personas perdieron la vida a manos de un joven atacante. Mientras las autoridades estadounidenses continúan con las investigaciones, se han revelado los primeros detalles sobre el responsable.
Identificación del sospechoso
Según el periódico conservador New York Post, fuentes de la Policía local indican que el principal sospechoso del tiroteo es Cain Clark, un menor de 17 años. Clark se desempeñaba como luchador de secundaria en la preparatoria Madison. El segundo sospechoso es Caleb Velasquez, de 18 años, quien habría acompañado a Clark durante los disparos contra la comunidad musulmana que se encontraba en el templo.
Hallazgo de los cuerpos
Los dos jóvenes fueron encontrados sin vida por la Policía dentro de un automóvil BMW estacionado a pocas cuadras de la mezquita donde ocurrió el crimen. Ambos presentaban heridas de bala autoinfligidas, según el reporte policial.
Evidencias de odio
Las autoridades descubrieron múltiples escritos de carácter antiislámico e inscripciones alusivas a discursos de odio junto a las armas de fuego utilizadas en el tiroteo. Esto evidencia una intolerancia social contra las comunidades musulmanas. Los elementos incautados incluyen una escopeta y un contenedor de gasolina con un adhesivo que lleva las siglas ‘SS’, que hacen referencia a Schutzstaffel, un grupo paramilitar dirigido por Heinrich Himmler durante el régimen nazi de Adolf Hitler.
Antecedentes del ataque
Según el medio estadounidense citado, uno de los atacantes sustrajo un arma de la residencia de sus padres antes de dirigirse al templo islámico. El presunto atacante escribió una nota de despedida antes de quitarse la vida, en la que expresó ideas relacionadas con el orgullo racial. David Clark, de 78 años, abuelo de Cain, expresó asombro y consternación por los hechos y aclaró que ni él ni su familia conocen los motivos que llevaron a la acción violenta.
Investigación en curso
Las investigaciones destacan que una de las primeras acciones de búsqueda surgió tras la llamada de la madre de uno de los jóvenes, quien denunció la desaparición de su hijo. Ella informó a la Policía que su hijo vestía prendas de camuflaje y se marchó de la casa en el carro familiar junto a otra persona.
Las tres víctimas del ataque son Amin Abdullah, un guardia de seguridad del centro religioso; el dueño de una tienda cercana; y un ciudadano que aún no ha sido identificado.



