Un nuevo ataque armado sacudió el suroccidente de Barranquilla la noche del miércoles 22 de abril. Una empleada de la empresa Supergiros resultó herida tras recibir un disparo en el barrio Las Malvinas. El hecho ocurrió aproximadamente a las 9:00 p.m. en la calle 99 con carrera 9A, cuando un sicario que se movilizaba en motocicleta junto a otro individuo desenfundó un arma y disparó directamente contra Esther Daniela Peña Rivaldo, de 29 años, quien se encontraba dentro del cubículo de atención al público.
Detalles del ataque
Las cámaras de seguridad de la zona captaron el momento exacto en que el agresor, que vestía ropa oscura y llevaba el arma en la pretina del pantalón, se acerca al puesto de trabajo de la víctima y efectúa el disparo. Peña Rivaldo sufrió heridas en una mano y en el hombro izquierdo, por lo que fue trasladada de urgencia a la Clínica San Ignacio, donde recibe atención médica. Hasta el momento, la Policía de Barranquilla no ha emitido un comunicado oficial sobre el caso, pero se ha iniciado una investigación para esclarecer los móviles del ataque.
Posibles hipótesis
Las autoridades manejan dos líneas de investigación principales. La primera apunta a una posible relación con la ola de extorsiones que ha sufrido la empresa Supergiros en los últimos años, especialmente por parte del Clan del Golfo en la región Caribe. A finales de 2024, la compañía reportó al menos siete ataques violentos contra sus empleados y el cierre de cerca de 3.000 puntos de venta debido a amenazas y atentados con explosivos. La segunda hipótesis, que cobra fuerza, sugiere que el ataque podría estar vinculado a problemas personales de la víctima. Según fuentes cercanas, Peña Rivaldo habría tenido una fuerte discusión con su expareja sentimental días antes del incidente, por lo que no se descarta que el ataque sea un acto de violencia de género.
Antecedentes de violencia contra Supergiros
La empresa Supergiros ha sido blanco recurrente de grupos criminales en la Costa Caribe. Los ataques incluyen disparos contra locales, amenazas a empleados y el uso de explosivos para intimidar a los dueños de los puntos de venta. Esta situación ha generado un clima de temor entre los trabajadores y ha obligado a la compañía a reforzar las medidas de seguridad. La Policía continúa las pesquisas para dar con los responsables de este nuevo atentado y determinar si existe una conexión directa con el crimen organizado o si se trata de un hecho aislado de carácter pasional.



