El cierre de las sedes Santa Juliana, Norte, Américas y Toberín de la Clínica Medical en Bogotá ha dejado en una situación incierta a cerca de 30.000 pacientes y 1.400 trabajadores del sector salud. La decisión, anunciada por la IPS, responde a las graves dificultades financieras que enfrenta la institución.
Las razones detrás del cierre
William Aristizábal, gerente general de Medical, explicó en diálogo con Noticias RCN que las dificultades en el flujo de recursos y la cartera pendiente por parte de los aseguradores hacían insostenible la prestación de servicios de calidad. “Este es un camino largo que hemos recorrido los últimos siete u ocho años, en el que se ha agudizado la falta de pago de las diferentes entidades. Inicialmente, de la factura pagaban el 60%, luego el 55%, después el 40%, el 20% y hoy en día no pagan ni el 10% de lo que Medical radica. Eso ha llevado la cartera a niveles críticos que ponen en riesgo la prestación del servicio, porque no tenemos forma de endeudarnos más con los proveedores y empezamos a deberles a los profesionales”, afirmó.
Una deuda que supera los 300.000 millones
Actualmente, la cartera de las aseguradoras con Clínica Medical supera los 300.000 millones de pesos. Esta deuda impide pagar a los proveedores de insumos médicos y los salarios del personal. Ante esta situación, Aristizábal considera que es “responsable tomar una decisión en ese sentido y no simplemente seguir prestando los servicios sin insumos o con insumos incompletos, o empezar a deber el sueldo de seis o siete meses, como ha sucedido en otras instituciones, al personal de salud”.
El gerente enfatizó que, aunque prima la vida de los pacientes, “cuando se habla de salud, necesariamente tiene que hablarse de plata. De lo contrario, no es posible resolver nada. Los servicios de salud se prestan con tecnología, con insumos. Nosotros no podemos sacar plata de donde no hay y vivimos básicamente de lo que hacemos. El Gobierno no nos gira nada”.
El futuro de la sede Kennedy
Junto al anuncio del cierre, Medical señaló que los servicios de la unidad de cuidados intensivos, la unidad de cuidado intermedio para adultos, hemodinamia y diálisis dejarían de prestarse en su única sede activa, la de Kennedy. El futuro de esta sede es incierto. Según Aristizábal, está en trámite ante la Secretaría de Salud, bajo los términos establecidos, la suspensión de servicios “de alta complejidad, que tienen un mayor costo de insumos y personal”.
La situación de Medical refleja una crisis más amplia en el sistema de salud colombiano, donde los retrasos en los pagos por parte de las aseguradoras ponen en jaque la operación de las IPS. Los pacientes y trabajadores afectados esperan una pronta solución por parte de las autoridades sanitarias.



