La violencia volvió a golpear este fin de semana a los departamentos de Antioquia y Cauca, donde se registraron dos masacres y dos atentados que dejaron al menos siete personas asesinadas y varios heridos. Estos hechos ocurren en medio de disputas armadas, confrontaciones territoriales y ataques contra la fuerza pública.
Masacre en Marinilla, Antioquia
En la vereda Altos del Mercado, zona rural del municipio de Marinilla, Antioquia, fueron halladas cuatro personas sin vida luego de que hombres armados las atacaran con armas de fuego. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado la identidad de las víctimas, aunque se conoció que serían jóvenes entre 19 y 29 años, entre ellos varios ciudadanos venezolanos y un colombiano. De acuerdo con las primeras hipótesis, el crimen estaría relacionado con disputas entre estructuras armadas ilegales por el control territorial y las rentas criminales derivadas del microtráfico. “Todo indica que es un producto del control territorial de las plazas de vicio por parte de estos grupos”, afirmó Julio César Serna, alcalde de Marinilla. Según versiones preliminares, en la zona habría presencia de integrantes de “El Mesa” y del ‘clan del Golfo’, organizaciones que mantienen disputas por corredores estratégicos y economías ilegales en el Oriente antioqueño.
Masacre en Santander de Quilichao, Cauca
En otro hecho violento, tres personas fueron asesinadas en la vereda La Palomera, jurisdicción de Santander de Quilichao, en el norte del Cauca. Las víctimas fueron encontradas sobre una vía rural con múltiples impactos de bala y junto a un cartel alusivo a las disidencias de las Farc, señaladas como las presuntas responsables del crimen. Aunque aún no se ha logrado establecer la identidad de las víctimas, las autoridades indicaron que se trataría de tres hombres. La región norte del Cauca continúa siendo uno de los principales escenarios de confrontación entre grupos armados ilegales que buscan controlar rutas del narcotráfico, extorsiones y otras economías ilícitas.
Ataque con explosivos en El Patía, Cauca
La violencia también alcanzó al municipio de El Patía, Cauca, donde un policía y un civil resultaron heridos tras un ataque con explosivos sobre la vía Panamericana. Según las autoridades, un hombre lanzó una granada contra el platón de una camioneta de la Policía Nacional. “Es una situación muy difícil pese a que hay militarización con el aumento de presencia de la fuerza pública y retenes, pero los acontecimientos se siguen presentando”, aseguró Jhon Jairo Fuentes, alcalde de El Patía. El atentado se suma a la escalada de acciones violentas registradas en el sur del país durante las últimas semanas.
Artefacto explosivo en Corinto, Cauca
En zona rural de Corinto, Cauca, dos comuneros indígenas resultaron heridos tras la caída de un artefacto explosivo cerca de una vivienda, en medio de enfrentamientos entre el Ejército Nacional y disidencias de las Farc. Las autoridades mantienen operaciones militares en el sector mientras organismos humanitarios alertan sobre el riesgo para la población civil atrapada en medio de las confrontaciones armadas.
55 masacres en lo corrido de 2026
El más reciente reporte de Indepaz señala que Colombia ha registrado 55 masacres con 236 víctimas mortales en lo corrido de 2026, una cifra cercana a los 256 asesinatos contabilizados durante todo 2025. Además, la organización reportó el asesinato de 59 líderes sociales en los primeros cinco meses del año, consolidando uno de los periodos más violentos desde la firma del Acuerdo de Paz de 2016. El comparativo histórico de Indepaz indica que en 2023 se presentaron 93 masacres con 300 víctimas mortales. Para 2026, el número de asesinatos ya alcanza 236 en menos de medio año.
Leonardo González, director de Indepaz, señaló que el aumento de la violencia responde a varios factores estructurales, entre ellos la ausencia de control estatal efectivo en regiones estratégicas, el fortalecimiento de economías criminales como el narcotráfico y la minería ilegal, así como la fragmentación de grupos armados tras el acuerdo de paz. “La causa principal de las masacres es la falta de control efectivo del Estado sobre territorios estratégicos, lo que ha permitido que grupos armados ilegales —financiados por economías criminales— se expandan y rivalicen mediante violencia. A esta dinámica se suma la fragmentación y reconfiguración de grupos armados, junto a una política de seguridad que no ha logrado neutralizar estas amenazas”, puntualizó González. El director de Indepaz también advirtió que en varios territorios la delincuencia común se ha articulado con estructuras armadas ilegales, utilizando las masacres como mecanismo de intimidación y control social mediante el miedo.



