Ecopetrol presentó ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) un informe que revela un alarmante incremento en el robo de combustibles y los daños causados por ataques terroristas a su infraestructura. Aunque el número total de atentados contra oleoductos disminuyó, el volumen de petróleo que la empresa dejó de producir aumentó considerablemente en 2025, mientras que las redes de contrabando trasladaron sus operaciones de hurto hacia nuevas zonas del norte del país.
Menos atentados, pero más barriles perdidos
Durante 2025, los ataques perpetrados por grupos guerrilleros contra la infraestructura de oleoductos y poliductos de Ecopetrol disminuyeron un 24,3 % en comparación con 2024, pasando de 41 a 31 casos. Estas acciones criminales afectaron especialmente la infraestructura en Norte de Santander y Arauca, así como los oleoductos Caño Limón–Coveñas y Bicentenario.
A pesar de la reducción en la cantidad de atentados, la producción diferida —el petróleo que se deja de extraer temporalmente por las emergencias— se disparó. En 2024, los ataques provocaron que se dejaran de producir 114.505 barriles de crudo, mientras que en 2025 la cifra alcanzó los 762.684 barriles. Esto representa más de 210.200 millones de pesos en ingresos no percibidos, considerando un Brent promedio de 68 dólares por barril y una tasa de cambio de 4.053 pesos por dólar.
Ecopetrol señaló ante la SEC que "los ataques terroristas han provocado paradas no programadas de nuestros sistemas de transporte para reparar o reemplazar secciones de oleoductos dañadas". Además de la producción diferida y la necesidad de "remediación ambiental", las reparaciones de la infraestructura afectada costaron aproximadamente 321.203 millones de pesos en 2025.
La infraestructura de producción de crudo también fue blanco de ataques. En Santander, se registró un ataque contra una unidad de bombeo mecánico Lufkin Mark II 640 y las instalaciones del pozo Cira 1775, lo que retrasó la extracción de 184 barriles de petróleo en 2025, una cantidad menor frente a los 1.021 barriles reportados en 2024. Ecopetrol gastó unos 1.265 millones de pesos en la reparación de estos activos.
El robo de combustibles no da tregua
En el informe enviado a la SEC, Ecopetrol advierte que "el robo de productos refinados y crudo, como resultado de problemas de seguridad, puede impactar nuestros resultados operativos y financieros en el futuro, así como nuestra reputación". Este combustible robado es desviado para ser utilizado como insumo en la producción de alcaloides, minería ilegal y venta de contrabando.
La dinámica del delito cambió de zona debido a las medidas operativas de la empresa. En 2024, los constantes atentados obligaron a suspender las operaciones del oleoducto Caño Limón–Coveñas en el tramo entre Banadía y Ayacucho. Para mantener el transporte, se activó un plan de contingencia desviando el flujo a través del oleoducto Bicentenario. Como resultado, el robo de crudo disminuyó un 95 %, pasando de 1.483 barriles por día (bpd) en 2024 a solo 79 bpd en 2025.
Sin embargo, algunas organizaciones delictivas trasladaron sus actividades ilícitas hacia el poliducto Pozos Colorados–Galán, en el departamento del Cesar. Las condiciones de orden público y las economías ilegales en la zona hicieron que este poliducto fuera el más afectado en 2025, con una pérdida de 2.107 bpd. En total, el hurto de productos refinados se disparó de 179 bpd en 2024 a 2.197 bpd al cierre del año pasado.
En el primer trimestre de 2026, los ataques a la red de oleoductos mostraron una baja (cinco casos frente a 12 del mismo periodo de 2025), pero la instalación de válvulas ilícitas continúa. El poliducto Pozos Colorados–Galán sigue siendo el más afectado, con 10.200 barriles diarios que dejaron de transportarse debido a estas conexiones ilegales. La empresa reportó un aumento del 61 % en el retiro de válvulas ilícitas en el arranque del año.
Suspensión de actividades en el Catatumbo
En octubre de 2025, la delicada situación de orden público en el Catatumbo, Norte de Santander, obligó a Ecopetrol a suspender sus actividades tras más de siete intrusiones armadas de grupos ilegales, que incluyeron robos de crudo y amenazas contra el personal. Esta parálisis generó una producción diferida de 25.535 barriles de petróleo, lo que restó más de 7.000 millones de pesos en ingresos. Además, se puso en riesgo la producción de 1.400 barriles de petróleo y 900.000 pies cúbicos de gas, comprometiendo el abastecimiento de las comunidades locales.
La conflictividad social y los problemas de seguridad continuaron afectando la operación en el primer trimestre de 2026, con una producción diferida de 148.000 barriles. Con un Brent promedio de 78 dólares por barril y un dólar a 3.700 pesos, el impacto supera los 42.700 millones de pesos. Esta afectación se concentró principalmente en Putumayo y Meta, aunque fue menor a los 287.000 barriles reportados en el mismo periodo de 2025.
Ecopetrol también alertó ante la SEC que los "persistentes enfrentamientos" entre grupos armados y el Gobierno Nacional "han intensificado aún más la inestabilidad en el país", afectando directamente sus operaciones en regiones como Arauca y Norte de Santander.



