Doble crimen en el norte de Bogotá: empresario arrocero y su escolta caen bajo balas de sicarios
Un violento ataque perpetrado por sicarios terminó con la vida de dos personas en el sector de Cabrera, al norte de Bogotá, durante la tarde del miércoles 11 de febrero. Las víctimas fueron identificadas como el empresario Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, propietario de la reconocida empresa Arroz Sonora, y su escolta Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, quien había estado vinculado a la Policía Nacional hasta hace pocos años.
El macabro ataque frente al gimnasio
Los hechos ocurrieron cuando ambas personas salían de un gimnasio ubicado en la calle 85 con Carrera Séptima. Según las primeras investigaciones, los sicarios los estaban esperando desde aproximadamente 15 minutos antes del ataque. Los sujetos armados se acercaron y, sin mediar palabra alguna, les dispararon en múltiples ocasiones. Testigos del hecho indicaron que uno de los atacantes vestía traje y corbata, lo que sugiere una planificación meticulosa del crimen.
Las víctimas fueron trasladadas de inmediato a la Clínica Country, pero desafortunadamente los esfuerzos médicos resultaron infructuosos. Las autoridades han iniciado una investigación exhaustiva para determinar el móvil detrás de este doble homicidio que ha conmocionado a la comunidad empresarial y religiosa de la capital colombiana.
¿Quién era Gustavo Andrés Aponte Fonnegra?
El empresario asesinado era una figura destacada en el sector agroindustrial colombiano. Como dueño de Arroz Sonora, lideraba una compañía con una trayectoria de más de cuatro décadas en la producción y comercialización de productos agrícolas. La empresa había iniciado operaciones el 10 de septiembre de 1978 en Girardot, y a finales de la década de los 80, la familia Aponte adquirió un porcentaje significativo del Molino Sonora.
Para 1993, la familia completó la compra total de la empresa, consolidando su posición en el mercado nacional. Recientemente, en 2025, la compañía había renovado su imagen corporativa, demostrando la visión innovadora de su propietario.
Pero más allá de sus logros empresariales, Aponte era conocido por su profunda fe religiosa y su compromiso social. Formaba parte del consejo directivo de la Fundación Gustavo Aponte Rojas, donde demostraba su devoción por la Virgen María y su apoyo constante a causas sociales dirigidas a poblaciones vulnerables.
Un hombre de fe y apoyo comunitario
La vida de Gustavo Andrés Aponte estuvo marcada por su cercanía a la iglesia católica y su dedicación a ayudar a los menos favorecidos. Su esposa, María Claudia Tarazona, compartió un emotivo mensaje de condolencias en redes sociales, recordando cómo "él y su esposa me acompañaron varias veces en la clínica, en la misa y en mi duelo".
Uno de los testimonios más conmovedores provino de María Carolina Hoyos, hermana del fallecido Miguel Uribe Turbay, quien destacó el apoyo espiritual que Aponte les brindó en momentos críticos: "Recuerdo especialmente dos momentos que nunca olvidaré: una vez entró conmigo a la UCI y llevó la Virgen María hasta la habitación de Miguel. Y hace pocos meses, cuando Miguel ya había muerto, llevó nuevamente la Virgen María a nuestra casa y volvimos a rezar".
El escolta asesinado: Luis Gabriel Gutiérrez Garzón
La segunda víctima de este ataque fue identificada como Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, quien había servido en la Policía Nacional antes de dedicarse a labores de seguridad privada. Su asesinato representa otra pérdida para las fuerzas de seguridad del país y plantea interrogantes sobre la seguridad de los escoltas que protegen a figuras públicas y empresariales en Colombia.
Las autoridades continúan investigando las circunstancias exactas del crimen, analizando cámaras de seguridad de la zona y recopilando testimonios de testigos. Este doble homicidio ha generado preocupación en la comunidad empresarial bogotana y ha puesto en evidencia los desafíos de seguridad que persisten en la capital colombiana.



