Director revela las dos EPS que más deben a la Liga Contra el Cáncer en Bogotá
EPS Sanitas y Famisanar deben $4.000 millones a Liga Contra el Cáncer

La suspensión temporal de servicios en una de las sedes de la Liga Contra el Cáncer en Bogotá encendió las alarmas sobre el estado financiero de las instituciones prestadoras de salud en el país. Sin embargo, según explicó el director de la Liga Colombiana Contra el Cáncer, Wilson Cubides, se trata de una situación focalizada que afecta a una sola de las 31 seccionales y capítulos de la organización, aunque refleja un problema estructural del sistema.

Deudas millonarias de Sanitas y Famisanar

En entrevista, Cubides señaló que la seccional Bogotá enfrenta un déficit de aproximadamente 4.000 millones de pesos debido a la falta de pagos por parte de las entidades aseguradoras. "En particular son varios, pero en especial son Sanitas y Famisanar", afirmó. Estas dos EPS han estado en el centro de la crisis del sistema: Famisanar se encuentra intervenida desde septiembre de 2024, mientras que Sanitas estuvo bajo intervención y recientemente fue recuperada por el grupo Keralty.

El directivo precisó que la sede afectada, ubicada en la Calle 116 con carrera 15, se dedica principalmente a servicios de diagnóstico temprano y a la fase inicial de atención de pacientes oncológicos, pero no realiza tratamientos. Allí, la operación se volvió insostenible por la acumulación de deudas.

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Un problema que se agravó en los últimos años

Según Cubides, el deterioro financiero no es reciente, pero sí se ha agravado en los dos o tres últimos años, coincidiendo con las intervenciones de la Superintendencia Nacional de Salud. "No fue de un día para otro, fue por etapas, muchas reuniones, muchos acuerdos de pago, muchas conciliaciones pero que efectivamente no se han traducido en pagos", explicó.

El impacto de la medida es significativo: en esa sede se atendían cerca de 4.000 pacientes al mes, principalmente en procesos de detección temprana de cáncer. "Se dejan de atender 4.000 pacientes en promedio mes, que son pacientes que buscan ese diagnóstico temprano", indicó Cubides.

El deterioro de Sanitas tras la intervención

El caso de Sanitas ayuda a entender el trasfondo de la crisis. Antes de la intervención, la EPS combinaba dificultades financieras con buenos niveles de satisfacción. Sin embargo, 17 meses después, los indicadores mostraban un deterioro significativo: el patrimonio pasó de 21.000 millones de pesos a -1,7 billones, mientras que los pasivos crecieron de 1,6 billones a 3,9 billones. La siniestralidad aumentó de 102 % a 111 %, reflejando un mayor gasto frente a los ingresos.

El deterioro también se trasladó a la atención de los usuarios. Mientras en 2024 la EPS registraba niveles de quejas por debajo del promedio, un año después las reclamaciones superaron las 84.000 y la tasa de quejas se disparó.

Famisanar: más quejas en medio de la intervención

Famisanar, intervenida desde septiembre de 2024, muestra una tendencia similar. En 2023, acumuló 78.830 quejas entre enero y septiembre; un año después, ya bajo intervención, la cifra aumentó a 84.081. Para 2025, solo entre enero y junio, se registraron 75.393 reclamos, con un promedio mensual superior a 12.500 casos.

Un síntoma de una crisis mayor

El caso de la Liga se suma a otras alertas recientes. El Instituto Nacional de Cancerología (INC) anunció que dejaría de recibir nuevos pacientes de Nueva EPS por el crecimiento de la deuda, que pasó de $36.000 millones en 2024 a más de $136.000 millones en 2026. Aunque se alcanzó un acuerdo, el episodio evidenció la magnitud del problema.

Para Cubides, la situación es clara: "El recurso o los recursos no están fluyendo de la forma más adecuada. Eso afecta la sostenibilidad de las instituciones de salud y hace correr en peligro la continuidad en la asistencia o atención de los pacientes".

El directivo advirtió que el impacto se siente especialmente en enfermedades de alto costo como el cáncer, donde el tiempo es determinante. "Si no se hace una detección temprana, pues no hay tratamiento oportuno", explicó. "Un paciente oncológico que ya empezó un tratamiento no se le puede suspender, tiene que continuar".

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Una red nacional que resiste

Pese a la crisis en Bogotá, Cubides reiteró que el resto de la organización sigue funcionando con normalidad. La Liga cuenta con 31 seccionales y capítulos en el país, cada uno con autonomía administrativa, financiera y jurídica. "En este momento no se está presentando esa situación en otras seccionales, pero no estamos exentos de que el sistema de salud nos golpee", advirtió.

Actualmente, 30 de esas sedes continúan operando, mientras una permanece con servicios suspendidos de forma temporal. El director hizo un llamado a todos los actores del sistema para garantizar el flujo de recursos y que las entidades responsables cumplan con sus obligaciones financieras para reabrir los servicios lo antes posible.