Familiares denuncian engaño sistemático en reclutamiento de exmilitares para Rusia
Los familiares de exmilitares colombianos que viajaron a Rusia han presentado denuncias formales alegando que sus seres queridos fueron engañados mediante promesas laborales falsas. Según sus testimonios, les ofrecieron empleos legítimos en Polonia como guardias de seguridad en minas, pero terminaron siendo enviados a zonas de conflicto en territorio ruso, donde muchos han desaparecido o fallecido.
La empresa detrás del millonario negocio bélico
En el centro de estas acusaciones se encuentra Global Qowa Al Basheria SAS, una empresa legalmente constituida en Bogotá desde 2012 y que opera bajo el nombre comercial "Mi Futuro Global". La firma, que se promociona como líder en suministro de recurso humano hacia Medio Oriente, está dirigida por los hermanos García Batte: los coroneles en retiro Omar Fernando y José Óscar García Batte, este último reconocido por su participación en operaciones militares clave como la Operación Jaque.
Documentos obtenidos por este medio revelan que la empresa ha cambiado de sede tres veces en la última década, siempre manteniéndose en el sector de Chapinero en Bogotá. Desde estas oficinas, según testimonios de familiares, se coordina todo el proceso de reclutamiento: desde la información inicial hasta la compra de tiquetes y viáticos para el viaje.
El modus operandi del engaño
El patrón descrito por múltiples familias es alarmantemente similar. Los exmilitares son contactados a través de dos vías principales: recomendaciones de voz a voz entre círculos castrenses y ofertas publicadas en redes sociales y grupos de WhatsApp. Los reclutadores, identificados con alias como "Uber Cruz" o "Kraken", prometen sueldos atractivos que superan los 2.600 dólares mensuales, más bonos iniciales de hasta 20.000 dólares.
"Le ofrecieron irse a Polonia a cuidar una mina de carbón. Eso fue lo que le dijeron a él", explica Paola Gómez, viuda de uno de los militares reclutados. "Cuando ya estaba en el aeropuerto en Polonia me dijo que la ruta no era para allá, sino para Ufa", una ciudad rusa con importantes instalaciones militares ubicada a 1.300 kilómetros de Moscú.
Contratos que comprometen a colombianos con Rusia
Este diario tuvo acceso a documentos contractuales donde los exmilitares colombianos se comprometen textualmente a "servir desinteresadamente al pueblo de la Federación de Rusia y defender con valentía y destreza la Federación de Rusia". Estos contratos hacen referencia explícita al Reglamento del Servicio Interno de las Fuerzas Armadas rusas, evidenciando el vínculo directo con el aparato militar del Kremlin.
La investigación contrastó al menos 21 casos de familias con miembros cercanos, todos con pasado en las Fuerzas Militares colombianas, que siguieron rutas prácticamente idénticas hacia el conflicto. Las escalas variaban según disponibilidad aérea: México, París y Madrid fueron algunos de los puntos de tránsito mencionados.
Desapariciones y falta de respuestas oficiales
La situación más angustiante para las familias es la incertidumbre sobre el paradero de sus seres queridos. Lady, esposa de uno de los militares desaparecidos, relata: "La última vez que él se comunicó con el comandante ruso fue el 4 de diciembre de 2025. Desde entonces, está reportado como desaparecido".
Las familias se han organizado a través de redes sociales y grupos comunitarios, realizando plantones y buscando respuestas coordinadas de las autoridades. Sin embargo, se encuentran con callejones sin salida tanto en la Cancillería colombiana como en la Embajada rusa en Bogotá. Esta última se negó a pronunciarse sobre las afirmaciones de contratos directos con el Estado ruso, argumentando que "no encajan dentro del área de responsabilidad" de la misión diplomática.
Antecedentes preocupantes y nueva legislación
No es la primera vez que la empresa Global Qowa Al Basheria enfrenta acusaciones. En 2018, exmilitares denunciaron ante la Defensoría del Pueblo que, aparentemente con destino a Dubái, terminaron combatiendo en la guerra civil sudanesa sin su consentimiento, alertando sobre un posible caso de trata de personas.
Frente a esta situación, el Congreso colombiano aprobó el 4 de diciembre pasado la Ley Antimercenarismo, que busca investigar, sancionar y frenar las redes de reclutamiento que operan desde territorio nacional. La legislación, que espera la firma del presidente Gustavo Petro, obliga al Estado a fortalecer mecanismos de prevención y protección para quienes, impulsados por necesidad económica, consideran estas opciones.
El costo humano del conflicto internacional
Según estimaciones no oficiales de la Legión Internacional para la Defensa de Ucrania, para finales de 2025 habrían fallecido hasta 550 militares colombianos en el conflicto ruso-ucraniano, con entre 1.500 y 2.500 connacionales participando como combatientes. Estas cifras contrastan con las estimaciones oficiales del gobierno colombiano, que para 2024 calculaba alrededor de 300 mercenarios nacionales fallecidos.
El debate sobre el rol de exmilitares colombianos en conflictos ajenos ha dejado de ser marginal, especialmente cuando las familias afectadas enfrentan no solo la pérdida, sino también enormes dificultades para repatriar los restos de sus seres queridos. Mientras tanto, las redes de reclutamiento continúan operando, aprovechando las necesidades económicas de quienes buscan mejores oportunidades laborales fuera del país.



