El caso de Yulixa Toloza ha vuelto a poner sobre la mesa una conversación dolorosa pero necesaria: los riesgos de los procedimientos estéticos cuando no existen controles claros, seguimiento médico suficiente o garantías para los pacientes. Su muerte, investigada por las autoridades tras haber acudido a un centro estético en Bogotá, reactivó en redes sociales y medios de comunicación el recuerdo de otros casos que en su momento también generaron alarma, y de cirujanos que fueron promocionados por influencers como Yina Calderón.
Antecedentes de casos mortales vinculados a médicos promocionados por Yina Calderón
Entre los nombres que han salido a la luz aparece el de profesionales señalados en el pasado por presuntas negligencias o complicaciones graves posteriores a cirugías estéticas. Uno de los casos que más llamó la atención involucró a un cirujano asociado públicamente con Calderón, quien en diferentes momentos lo recomendó o fue mencionada como paciente suya.
Es importante aclarar que los señalamientos contra estos profesionales deben entenderse como denuncias, versiones de familiares y reportes periodísticos, no como condenas judiciales. En temas médicos y legales, una cosa es una acusación pública y otra muy distinta una responsabilidad establecida por las autoridades.
El caso del cirujano relacionado con Yina Calderón
En 2020, el medio Las2Orillas publicó una nota sobre Ricardo Urazán, médico que fue presentado como cirujano de Yina Calderón y que, según ese medio, había sido cuestionado por casos de mujeres que murieron después de procedimientos estéticos. La publicación recogió reportes atribuidos a El Tiempo sobre los fallecimientos de Ana Carvajal y Marcela Mendoza, quienes habrían sido intervenidas por ese profesional.
De acuerdo con esa información, Ana Carvajal, ingeniera de 32 años, se practicó una liposucción en febrero de 2019. Su familia aseguró que después del procedimiento presentó signos de alarma, fue dada de alta y luego llegó sin signos vitales a urgencias. En el caso de Marcela Mendoza, de 40 años y dragoneante del INPEC, el medio señaló que murió después de una cirugía realizada en enero de 2020, presuntamente sin los exámenes prequirúrgicos suficientes, según la versión de su esposo.
La misma publicación también mencionó el caso de una tercera paciente, Vicky Orjuela, quien sobrevivió pero denunció complicaciones posteriores a una lipectomía y lipoescultura. Como quien dice, no se trató de una sola queja aislada, sino de una serie de señalamientos que pusieron bajo la lupa la seguridad de esos procedimientos.
Otro médico promocionado por Calderón fue señalado por un caso mortal
Años después, en 2023, Infobae reportó otro caso relacionado con Andrés Álvarez Amariles, mencionado como cirujano asociado con Calderón. Según esa publicación, familiares de Luz Deicy Vélez Estrada pidieron que se investigara al médico tras la muerte de la mujer luego de un procedimiento estético en Bogotá.
El medio indicó que Vélez viajó desde Canadá para someterse a una cirugía, después de conocer al médico por redes sociales, según relató su esposo. La mujer habría sido sometida a varias intervenciones en una misma jornada y, tras ser dada de alta, presentó complicaciones que terminaron con su muerte. Infobae también incluyó una versión del entorno del médico, según la cual Álvarez Amariles no habría sido el cirujano titular del procedimiento, sino parte del equipo que trabajaba en ese sector. Ese punto es clave porque muestra que incluso en los reportes periodísticos había versiones distintas sobre el nivel de responsabilidad de cada profesional.
Lo que conecta estos casos con Yulixa Toloza
El caso de Yulixa Toloza no es igual a los anteriores, pero sí revive la misma pregunta: ¿quién vigila realmente los lugares, equipos y personas que ofrecen procedimientos estéticos? En Colombia, muchas pacientes llegan a estas intervenciones por recomendaciones en redes, publicidad de influencers o promesas de resultados rápidos, sin conocer del todo los riesgos médicos y legales.
El problema no está en la cirugía estética como tal, sino en la falta de garantías cuando los procedimientos se hacen en lugares cuestionados, sin seguimiento adecuado o en medio de información incompleta para las pacientes. Por ahora, el caso de Yulixa sigue en manos de las autoridades. Pero su muerte volvió a recordar que detrás de cada promoción estética puede haber una decisión de alto riesgo. Y que, antes de confiar en una recomendación famosa o en una cuenta de redes sociales, las pacientes necesitan información clara, verificable y respaldada por controles reales.



