Del hurto a la comercialización: la nueva ruta delictiva de celulares en Bogotá
Nueva ruta delictiva de celulares en Bogotá: de hurto a comercialización

La metamorfosis del hurto de celulares en la capital colombiana

La delincuencia asociada al hurto de dispositivos móviles en Bogotá ha evolucionado significativamente, transitando desde las tradicionales bodegas clandestinas hacia una red que ahora utiliza puestos de comercio informal y establecimientos de paga diario como centros de acopio temporal. Esta transformación ha sido puesta al descubierto mediante recientes operativos conjuntos entre la Secretaría de Seguridad y la Policía Metropolitana.

Operativos reveladores: del papel aluminio a las carretillas

En un caso emblemático, las autoridades recuperaron cuatro celulares valuados en más de diez millones de pesos que habían sido hurtados minutos antes en el barrio Ramajal de San Cristóbal. Los dispositivos se encontraban ocultos en diferentes compartimientos de un taxi, envueltos meticulosamente en papel aluminio que funcionaba como inhibidor de señal del GPS incorporado.

Sin la intervención policial, estos equipos habrían terminado en los ya consolidados centros de compraventa informal ubicados en la intersección de la avenida Jiménez con la avenida Caracas, en el corazón del centro bogotano. Sin embargo, lo más preocupante es el descubrimiento de nuevas modalidades de ocultamiento.

Nuevas caletas: comercio ambulante y paga diarios

El 25 de enero pasado, durante un operativo conjunto, fueron incautados 24 celulares con reporte de hurto y evidencias de manipulación. Lo particular fue el lugar del hallazgo: estaban ocultos en carretillas de comercio ambulante y locales de venta de accesorios móviles en el centro de la ciudad, todos listos para su comercialización ilegal.

"Durante este procedimiento se revisaron más de 70 celulares y se evidenció que varios de estos equipos estaban ocultos en carretillas de vendedores informales dedicados a la venta de accesorios y equipos móviles usados", reportó oficialmente la Secretaría de Seguridad de Bogotá.

Posteriormente, el 20 de febrero, en otro operativo contra el hurto y microtráfico en el barrio La Capuchina, las autoridades descubrieron celulares hurtados, armas blancas y municiones calibre 38 ocultos en habitaciones de paga diarios previamente identificados como focos delictivos.

Una cadena criminal robusta y transnacional

Según análisis del Observatorio de Seguridad de la Universidad Central, el robo de celulares integra una cadena delictiva que involucra entre seis y doce personas desde el momento del hurto hasta la comercialización final. Andrés Nieto, exsubsecretario de Seguridad, explica que "la red criminal es tan grande que muchos de los celulares que se hurtan en una ciudad son llevados a otras o incluso sacados del país".

Las autoridades han documentado desde 2016 que dispositivos hurtados en Bogotá frecuentemente terminan siendo comercializados en ciudades como Buenos Aires (Argentina) o Santiago (Chile), estableciendo un circuito delictivo internacional.

Cifras preocupantes y desafíos operativos

Aunque la Policía reporta una reducción del 29% en el hurto de celulares durante el presente año (pasando de 5.546 denuncias en 2025 a 3.912 en 2026), la realidad en las calles sigue siendo alarmante. En los primeros 58 días de 2026, se registró un promedio de aproximadamente 67 celulares robados diariamente en la capital.

Un derecho de petición de la concejal Diana Diago reveló datos aún más preocupantes: en 2025 hubo más de 30.000 robos de celulares en Bogotá, con una tasa de recuperación que no superó el 10.6%. Esto significa que nueve de cada diez dispositivos hurtados nunca regresan a sus legítimos dueños.

Las localidades con mayor incidencia según las denuncias son Suba (3.291 casos), Chapinero (3.158), Engativá (2.820), Teusaquillo (2.530) y Usaquén (2.314).

Respuesta institucional y desafíos judiciales

César Restrepo, secretario de Seguridad de Bogotá, ha sido enfático en señalar que "no vamos a permitir que establecimientos o viviendas sean utilizados para almacenar elementos hurtados, ocultar armas o facilitar delitos". Sin embargo, expertos como Andrés Nieto señalan que más del 67% de los celulares hurtados terminan en la avenida Jiménez con Caracas, donde la lentitud de los procesos judiciales impide allanamientos efectivos y medidas de extinción de dominio.

Este año, las autoridades han logrado la captura de 459 personas por hurto de celulares y 198 por receptación, pero el problema persiste debido a la adaptabilidad de las redes criminales y las limitaciones en la respuesta judicial.

La transformación del delito -desde bodegas clandestinas hasta puestos ambulantes y paga diarios- evidencia la capacidad de adaptación de las estructuras criminales y plantea nuevos desafíos para las estrategias de seguridad en la capital colombiana.