Pastor cristiano enfrenta condena de 43 años por crímenes contra hijastra adolescente en Chinchiná
La Fiscalía General de la Nación logró que un pastor cristiano aceptara su responsabilidad penal mediante un preacuerdo judicial por los delitos de acceso carnal violento agravado y secuestro agravado en contra de su propia hijastra de 13 años. Los hechos ocurrieron el 29 de abril de 2025 en la vereda San Andrés del municipio de Chinchiná, departamento de Caldas.
Condena judicial tras aceptación de responsabilidad
El hombre, cuya identidad se mantiene en reserva para proteger a la víctima, llegó a un preacuerdo con la Fiscalía que fue avalado por un juez de conocimiento. Tras admitir los cargos en su contra, recibió una condena de 43 años y 6 meses de prisión, una de las penas más severas aplicables para este tipo de delitos en Colombia.
La investigación demostró de manera contundente los hechos ocurridos, lo que llevó al imputado a reconocer su participación en los crímenes. El proceso judicial se caracterizó por la rapidez en la obtención de justicia para la menor afectada.
Método de engaño y secuestro
De acuerdo con el expediente judicial, el pastor utilizó un elaborado engaño para quedarse a solas con la adolescente. El hombre le aseguró que quería mostrarle una propiedad que planeaba comprarle a su madre en el municipio de Chinchiná, argumento con el que logró convencerla de acompañarlo.
Durante el trayecto en vehículo, el agresor detuvo el automóvil en un lugar solitario, momento en el que procedió a amarrar a la menor y trasladarla en contra de su voluntad hasta una finca de su propiedad. Este modus operandi revela una planificación previa para cometer los delitos.
Horas de vejámenes y escape milagroso
Una vez dentro del inmueble, la investigación estableció que el pastor sometió a la adolescente a vejámenes sexuales durante varias horas. Para evitar que los vecinos escucharan los gritos de auxilio de la víctima, el hombre reprodujo música a volumen extremadamente alto, intentando enmascarar los sonidos del abuso.
En un acto de valentía y desesperación, la menor logró escapar del lugar mientras su agresor momentáneamente bajaba la guardia. Su huida marcó el inicio del fin para el pastor, quien inmediatamente intentó perseguirla para recuperar el control sobre su víctima.
Captura comunitaria y entrega a autoridades
Tras escapar, la adolescente fue auxiliada por miembros de la comunidad que se percataron de la situación anormal. Los testigos observaron cómo el hoy condenado perseguía a la menor, lo que activó una respuesta inmediata de los vecinos.
Al verse descubierto, el agresor intentó huir en su vehículo, pero metros más adelante el automóvil terminó en una cuneta. Abandonó el carro y se internó en una zona boscosa cercana, buscando evadir a las personas que lo seguían. Sin embargo, habitantes del sector lograron alcanzarlo y detenerlo en el lugar.
Posteriormente, los ciudadanos entregaron al pastor a uniformados de la Policía Nacional, quienes procedieron con su captura formal. Esta acción comunitaria demostró la importancia de la solidaridad vecinal en la protección de víctimas de violencia sexual.
Consecuencias judiciales y cierre del caso
Con las pruebas reunidas durante la investigación, que incluyeron testimonios, evidencia física y declaraciones de testigos, el hombre finalmente aceptó su responsabilidad mediante el preacuerdo judicial. Este mecanismo permitió agilizar el proceso y evitar la revictimización de la menor durante un prolongado juicio.
La sentencia de 43 años y 6 meses de prisión representa una de las condenas más significativas por delitos sexuales contra menores en el departamento de Caldas en los últimos años. El caso ha generado conmoción en la comunidad religiosa local y ha destacado la importancia de mecanismos de protección para niños y adolescentes en entornos familiares.



