Plataformas digitales: estudio revela informalidad, bajos ingresos y futuro incierto
Plataformas digitales: informalidad, bajos ingresos y futuro incierto

Un reciente estudio de la Universidad del Rosario, liderado por el sociólogo Óscar Javier Maldonado, ha puesto al descubierto la realidad detrás del trabajo en plataformas digitales en Colombia. Lejos de ser una solución al desempleo, este modelo laboral profundiza la informalidad y deteriora las condiciones económicas de quienes dependen de estas aplicaciones.

Dimensiones del fenómeno

Se estima que entre 200.000 y 400.000 colombianos trabajan actualmente en plataformas digitales, muchas veces como su principal fuente de ingresos. Sin embargo, el estudio revela que esta ocupación reproduce y amplifica las desigualdades estructurales del mercado laboral colombiano.

Según Maldonado, “las plataformas prosperan en escenarios de desigualdad, capitalizan la informalidad y fomentan la precarización”. El investigador subraya que este modelo responde a una lógica en la que la rentabilidad prima sobre el bienestar de los trabajadores.

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Ingresos insuficientes y largas jornadas

Uno de los hallazgos más contundentes es la relación entre tiempo de trabajo e ingresos. Datos de Fedesarrollo muestran que un repartidor gana en promedio 867.000 pesos mensuales por 35 horas semanales, mientras que un conductor puede alcanzar cerca de 1,2 millones por 44,6 horas. No obstante, la realidad suele ser más crítica, con casos de personas que trabajan más de 70 horas semanales sin alcanzar el salario mínimo.

Esta situación confirma una paradoja: aunque las plataformas se presentan como una forma de emprendimiento individual, en la práctica funcionan como esquemas de alta exigencia laboral con baja remuneración y sin garantías básicas. El estudio señala que este modelo permite a las empresas “crear riqueza” apoyándose en trabajo informal, evitando asumir costos laborales como seguridad social o prestaciones.

Informalidad en aumento

La precariedad laboral se refuerza con las cifras del Dane, que muestran que la informalidad en Colombia alcanza niveles cercanos al 55,6%. Además, el trabajo por cuenta propia creció: en marzo de 2026, 10,3 millones de personas estaban en esta condición, representando el 42,4% de los ocupados, un aumento significativo frente al año anterior.

Estos datos indican que el empleo formal no crece al mismo ritmo que la población ocupada, empujando a millones hacia formas de subsistencia más precarias. En ese contexto, las plataformas digitales aparecen como una válvula de escape, pero también consolidan la precariedad.

Riesgos laborales y desprotección social

Más allá de los ingresos, el estudio advierte sobre riesgos físicos y sociales. Un 36,8% de los repartidores ha sufrido accidentes de tránsito y un 33,3% enfermedades relacionadas con su trabajo, en un entorno donde la mayoría carece de cobertura en salud o riesgos laborales.

La incertidumbre pensional es otra falla estructural. Cerca del 10% de los trabajadores está próximo a la edad de jubilación sin garantías de retiro. En Colombia, solo el 40% de la población cotiza a pensión y el 75% de los adultos mayores no ha contribuido al sistema. La consecuencia es una generación que, pese a trabajar largas jornadas, no construye condiciones para una vejez digna.

Flexibilidad cuestionada

El estudio cuestiona el argumento de la flexibilidad. Aunque los trabajadores no tienen un jefe directo, están sujetos a sistemas de vigilancia algorítmica, calificaciones y sanciones que condicionan su acceso a ingresos. Maldonado afirma que se trata de un modelo que responde a lógicas del capitalismo contemporáneo, donde la organización del trabajo se redefine para maximizar beneficios empresariales, incluso a costa de la estabilidad laboral.

Avances insuficientes

La reforma laboral de 2025 (Ley 2466) introdujo regulaciones para trabajadores de plataformas, sobre todo en seguridad social. Sin embargo, los investigadores advierten que los avances son aún insuficientes. “El país está mejor que hace cinco años, pero aún lejos de condiciones laborales justas. Este es apenas un primer paso”, señala Maldonado.

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Andrés García Suaza, decano de Economía de la Universidad del Rosario, plantea el desafío de encontrar un equilibrio: “Las formas de trabajo cambiaron, pero la regulación no ha avanzado al mismo ritmo. Es posible encontrar un punto en el que estas plataformas generen empleo sin profundizar la informalidad”.

Posibles soluciones

El estudio propone fortalecer la regulación para garantizar acceso a salud, pensión y riesgos laborales; ajustar el marco normativo para reconocer relaciones laborales híbridas; diseñar esquemas de cotización flexibles que se adapten a ingresos variables; y mejorar la inspección laboral sobre plataformas digitales.

En conclusión, el auge de la economía digital no está resolviendo la crisis laboral, sino reconfigurándola. Bajo la apariencia de independencia, miles de trabajadores siguen atrapados en un sistema que les exige cada vez más, pero les garantiza cada vez menos.