Un reciente informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) titulado “¿Combatientes, mercenarios o víctimas de trata de personas? La explotación de combatientes extranjeros por parte de Rusia en su guerra contra Ucrania” revela que desde 2022, las fuerzas rusas han reclutado al menos a 27.000 extranjeros de más de 130 países, incluyendo Colombia, para combatir en Ucrania.
Reclutamiento sistemático de vulnerables
Según el documento, para evitar la movilización interna que generaba descontento, el Kremlin optó por un sistema de reclutamiento institucionalizado que combina voluntarios con el reclutamiento abusivo de ciudadanos extranjeros socioeconómicamente vulnerables, mediante contratos temporales. Se estima que, además de los 14.000 norcoreanos enviados por acuerdo institucional, los mercenarios reclutados provienen de Asia Central (10.000), Asia Meridional (1.800), África (entre 1.700 y 4.000) y América Latina (entre 1.000 y 8.000, con Brasil, Cuba, Argentina y Colombia como principales). La cifra de extranjeros aumentó más del 30 % entre septiembre de 2025 y febrero de 2026.
Redes de trata y engaños
El informe concluye que Rusia es responsable de una red global de trata de personas que apunta a individuos vulnerables mediante coacción o engaño. Las redes de reclutamiento operan a través de plataformas digitales como Telegram y Facebook, y de intermediarios privados, ofreciendo falsas promesas de empleos civiles o acceso a Europa. Una vez reclutados, los extranjeros firman contratos en ruso sin explicación y son enviados al frente tras pocas semanas de entrenamiento.
Perfiles y responsabilidad estatal
Los casos documentados van desde voluntarios en busca de beneficios hasta víctimas de trata. El Ministerio de Exteriores ruso ha facilitado el proceso emitiendo visados de turista. El informe subraya que el reclutamiento ha pasado de un carácter ideológico a un sistema globalizado que explota a poblaciones económica y legalmente vulnerables.
Ucrania también recluta mercenarios
Por su parte, Ucrania también ha incentivado el reclutamiento de mercenarios desde su gobierno, calificándolo como un servicio militar legal. Sin embargo, se han reportado denuncias por retrasos en pagos y advertencias de combatientes sobre las condiciones en el frente. Además, el crimen organizado latinoamericano se ha infiltrado en el mercenarismo en Ucrania, pese a los mecanismos de verificación oficiales.



