El mensaje de despedida desde la cárcel tailandesa
El caso de Daniel Sancho, condenado a cadena perpetua en Tailandia por el asesinato y descuartizamiento del cirujano colombiano Edwin Arrieta, ha revelado un nuevo capítulo íntimo que involucra a quien fuera su pareja durante cinco años. Mientras el hijo del actor Rodolfo Sancho cumple su condena en el país asiático, se han conocido las peticiones que el joven ha hecho llegar a su exnovia, Laura Menoyo, con el objetivo de que ella pueda cerrar definitivamente esa etapa traumática de su vida.
Un pedido de liberación desde el encierro
Según información del medio español 20minutos, Daniel Sancho ha utilizado a terceras personas para transmitirle a la joven un mensaje de renuncia y liberación. Desde la prisión tailandesa, el chef le ha pedido explícitamente que "rehaga su vida" y que intente "olvidar los años que pasaron juntos". Esta comunicación se produce mientras Sancho enfrenta las consecuencias de uno de los crímenes más mediáticos de los últimos años en el sudeste asiático.
Frente a esta situación, Menoyo ha optado por una estrategia de aislamiento total. La joven ha levantado lo que fuentes cercanas describen como un "muro infranqueable" con su entorno, solicitando expresamente que no se le comunique ninguna novedad sobre el caso ni sobre las apariciones televisivas de los padres de Daniel. Su decisión de no testificar durante el proceso judicial fue respetada tanto por Rodolfo Sancho como por Silvia Bronchalo, quienes comprenden el deseo de la joven de desvincularse completamente de un crimen que destruyó sus planes de futuro.
El triángulo sentimental que terminó en tragedia
La relación entre Daniel Sancho y Laura Menoyo, que el propio Sancho describió en su momento como un noviazgo de cinco años con promesas de amor eterno, se vio abruptamente interrumpida por la aparición del colombiano Edwin Arrieta. La información publicada señala que Sancho se sentía atrapado en un triángulo sentimental con demasiadas fisuras, una situación compleja que terminó de la manera más trágica posible en la isla tailandesa de Koh Phangan.
Uno de los aspectos más reveladores de esta historia es el desconocimiento que Laura Menoyo mantenía sobre la verdadera naturaleza de la relación entre Daniel y el cirujano colombiano. Al parecer, la joven llegó a coincidir con Arrieta en locales de moda de Madrid, como la reconocida discoteca Rubicón, pero siempre creyó que Edwin era simplemente un "amigo empresario" con el que su novio estaba emprendiendo proyectos gastronómicos.
El engaño y sus consecuencias
Arrieta solía pagar los gastos de las salidas grupales, lo que reforzaba ante los ojos de Laura la imagen de un socio generoso y desinteresado. Por ello, el descubrimiento posterior de la verdadera relación y el brutal asesinato supusieron un doble impacto devastador para la joven, quien ahora solo busca recuperar la paz en el anonimato más absoluto, siguiendo el último consejo de quien fuera su pareja durante media década.
El crimen del cirujano colombiano no solo conmocionó a Colombia, sino que generó una amplia cobertura mediática internacional. Mientras Daniel Sancho cumple su condena de cadena perpetua en Tailandia, las repercusiones emocionales continúan afectando a todos los involucrados, especialmente a quienes como Laura Menoyo se vieron atrapados en una red de engaños que culminó en violencia extrema.
La historia de este caso sigue evolucionando, pero el mensaje final de Sancho desde prisión parece claro: un intento de liberar a su exnovia del peso de una relación que terminó vinculada para siempre a uno de los crímenes más sonados de la década en el sudeste asiático.