El exfuncionario venezolano Tareck El Aissami reapareció públicamente a través de una carta escrita de su puño y letra, fechada el 18 de mayo, en la que asegura que teme por su vida mientras permanece recluido en una celda de castigo de la cárcel de El Rodeo I, en el estado Miranda. La misiva fue difundida por el periodista David Placer y en ella el exjerarca chavista denuncia presuntas violaciones de derechos humanos, torturas, falta de debido proceso e incomunicación con su familia y abogados de confianza.
Denuncias de tortura y aislamiento
En el documento, El Aissami sostuvo que estas situaciones se han presentado en medio del juicio que enfrenta junto a más de 50 acusados en la causa denominada Pdvsa-Cripto, proceso en el que asegura haber denunciado graves irregularidades. Afirmó que durante el proceso judicial ha expuesto presuntas violaciones a sus derechos y señaló directamente actuaciones de funcionarios del Ministerio Público y de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).
Según relató, permaneció durante un año y nueve meses encarcelado en una celda de castigo en los calabozos del batallón de la Policía Militar, bajo custodia de la Dgcim, organismo al que acusa de cometer torturas en su contra. Además, aseguró que ha estado incomunicado de su esposa, hijos, familiares y abogados, situación que, según expresó, deja en evidencia la gravedad de las acusaciones y el trato recibido durante su detención.
Señalamientos contra exfiscales
En la carta también menciona al exfiscal Tarek William Saab, acompañado por los fiscales Edith Rodríguez y Faric Mora, a quienes señaló de formar parte de una presunta red de extorsión y mafias dentro del entonces Ministerio Público.
Problemas de salud en prisión
El Aissami afirmó que actualmente enfrenta varias complicaciones médicas. Entre las patologías mencionó una hernia inguinal, varios hidroceles, ruptura del menisco de la rodilla izquierda y lesión del manguito rotador. De acuerdo con su relato, fue hospitalizado en el servicio médico de El Rodeo I tras ser diagnosticado con estas afectaciones físicas, además de padecer síndrome de “remote”.
El exfuncionario explicó que luego de rendir declaración el pasado 15 de mayo, recibió la notificación de que sería trasladado nuevamente a una celda de castigo dentro del penal. Frente a esa decisión, aseguró haber tomado la determinación de iniciar un ayuno voluntario y suspender su tratamiento médico como medida de protesta hasta ser reubicado en otro centro de detención que no esté bajo dirección y custodia de la Dgcim.
El exministro insistió en que teme por su vida y reiteró que las condiciones en las que permanece detenido representan un riesgo para su integridad física.



