Durante más de un mes, los residentes de Alemania y países vecinos han seguido de cerca el destino de una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) que ha quedado varada en múltiples ocasiones en sus costas. La llamaron Timmy.
Cronología del varamiento
El 3 de marzo, Timmy fue detectada por primera vez en una red de pesca. Veinte días después, el mamífero quedó atrapado en un banco de arena. Tras los esfuerzos de varias autoridades para abrirle un canal y permitirle continuar su rumbo, la ballena volvió a quedar atrapada en aguas poco profundas.
Intervención de multimillonarios
La situación motivó a dos multimillonarios a financiar su liberación. Walter Gunz, cofundador de la cadena de electrónica MediaMarkt, y Karin Walter-Mommert, propietaria de caballos de competición, aportaron los recursos para una operación de rescate. Utilizando un remolcador llamado Robin Hood, Timmy —de 12,3 metros de largo y 12 toneladas— comenzó a ser transportada hacia aguas abiertas. Actualmente, continúa su viaje en otro remolcador, el Fortuna B.
Detalles del traslado
El plan es recorrer 400 kilómetros con el cetáceo hasta el Mar del Norte, de donde se cree que provino cuando quedó varada cerca de la ciudad de Lübeck, en Alemania. Sin embargo, aunque algunos veterinarios dieron el visto bueno para la operación, no todos estuvieron de acuerdo.
Postura de los expertos
Burkard Baschek, director del Museo Oceanográfico de Stralsund, declaró al diario The Guardian: “Intentar un rescate ya no merece la pena… así nos lo han confirmado repetidamente colegas internacionales”. Según él, la ballena está en un estado “letárgico” y su cuerpo está “cubierto de ampollas”.
La Comisión Ballenera Internacional también expresó su desacuerdo. En un comunicado del 28 de abril, indicó que “las intervenciones activas, incluidos los intentos de reflotar o trasladar animales, como el remolque o el transporte en barcazas, no son aconsejables por razones de bienestar animal y seguridad humana”.
“El animal parece estar gravemente debilitado y es poco probable que sobreviva incluso si se le traslada a aguas más profundas. En nuestra opinión, estas intervenciones, aunque bienintencionadas, suponen un estrés adicional considerable para una criatura que ya se encuentra gravemente enferma, con escaso beneficio a largo plazo”, añadió el comunicado.



