Familias en la comuna 8 de Bucaramanga enfrentan una situación crítica debido a la inestabilidad del terreno y las constantes lluvias. Líderes comunitarios advierten sobre un riesgo latente y exigen una intervención urgente de las autoridades para evitar una tragedia mayor.
Vivir al borde del peligro
Así habitan cientos de ciudadanos en la comuna 8 de Bucaramanga, específicamente en las zonas que rodean la escarpa occidental. Esta comuna está conformada por 16 barrios y 3 asentamientos, donde residen cerca de 25 mil personas. De ellas, cientos han tenido que enfrentar riesgos y amenazas constantes por las inclemencias del tiempo y la inestabilidad del terreno.
Durante años, los residentes han tenido que sortear emergencias. La más reciente ocurrió hace tres semanas, cuando cuatro viviendas colapsaron parcialmente debido a un deslizamiento de tierra provocado por las lluvias en el barrio Pablo VI. No ha sido el único caso: el año pasado, varias casas resultaron afectadas en el barrio África por una tormenta eléctrica, y hace tres años se presentó otra emergencia en Cordoncillo II con la caída de más viviendas. Tras este último suceso, las autoridades instalaron pantallas ancladas en ese punto, pero el riesgo persiste en muchos sectores de la zona occidental.
Preocupación de los líderes
Los líderes de la comuna manifiestan su preocupación: temen que más viviendas colapsen, poniendo en riesgo la vida de decenas de familias. Por ello, hacen un llamado enfático en busca de ayuda institucional. “Lo que estamos evidenciando es una situación grave. Ya hay viviendas que colapsaron y otras que están en riesgo. No podemos esperar a que ocurra una tragedia mayor. Se necesita intervención inmediata por parte de las entidades competentes”, narra Magda Martínez, edil de la comuna 8.
Los líderes denuncian que en muchos puntos de la comuna se requieren evacuaciones preventivas e intervenciones estructurales que mitiguen el riesgo. “Esta situación requiere atención prioritaria. Es necesario que las entidades actúen con rapidez y que no se quede solo en diagnóstico”, sostiene Guillermo Anaya, también edil de la comuna.
Los sectores más afectados
Todos los barrios presentan necesidades, desde atención a muros y taludes en riesgo hasta obras de mitigación en fuentes de agua. Además del barrio Pablo VI, Juan XVIII es uno de los sectores más afectados. Allí, sobre la vía a Girón, varias casas están en riesgo y, según las denuncias, “casi se va la mitad del barrio”. La historia se repite en otros barrios como Colombia y el asentamiento Fonce. “En el barrio Colombia, por los lados de Canelos, hay una casa que prácticamente se está sosteniendo de la nada”, advierte la líder.
Los abismos no son el único problema. En sectores como San Gerardo, Cordoncillo I, Guacamayas o Laureles, piden la canalización de la quebrada La Guacamaya, que pone en riesgo a las familias aledañas. Según la edil Martínez, algunas familias ocupan zonas de alto riesgo junto a la quebrada. “Hemos pedido la canalización total de la quebrada para que pueda proteger todo ese sector”, enfatiza.
Falta de mantenimiento
En varios sectores ya se han realizado intervenciones con muros y pantallas; sin embargo, la comunidad denuncia que algunos no tienen mantenimiento o presentan filtraciones de agua hacia los taludes que no han sido intervenidos. Es el caso de sectores como San Gerardo 2, entre otros. En el asentamiento del Fonce, que colinda con el barrio Cordoncillo, los vecinos señalan la falta de mantenimiento de las pantallas ancladas, lo que ha generado filtraciones que afectan la estabilidad del talud en los puntos donde no hay muro.
“En la calle 67 con 10A vive una señora en la esquina y llevamos tiempo advirtiendo que esa zona está en peligro, pues colinda con una altura considerable”, sostiene la líder, y agrega que “a pesar de estar en riesgo, los vecinos siguen viviendo allí porque dicen que no tienen ningún otro lugar a donde ir”. Otra preocupación es la continua ocupación del sector con nuevas invasiones en zonas de alto riesgo.
Mesa de trabajo convocada
Ante estas solicitudes, se han adelantado reuniones con las autoridades y los líderes de la comunidad. Recientemente se realizó una visita de inspección a la zona con profesionales de gestión del riesgo, donde se evidenciaron las condiciones críticas de varios puntos, entre ellos, Fonce y Pablo VI. Como parte de las acciones, los líderes han elevado una petición denominada Acuerdo Local 8, que detalla las diferentes necesidades de los barrios. Con estas peticiones, se convocó una mesa de trabajo para el próximo 20 de mayo, en la que esperan que la administración presente proyectos y posibles soluciones para atender este riesgo latente. “Nos van a decir qué aporte harán desde Infraestructura y cuáles son los proyectos que se desarrollarán con Planeación, para que le den la importancia que merece este tema, porque la verdad estamos en riesgo”, manifestó la edil.



