Propietarios en Texas enfrentan expropiación por muro fronterizo de Trump
Expropiaciones por muro fronterizo de Trump en Texas

Propietarios fronterizos en Texas enfrentan expropiación por muro de Trump

En las comunidades ribereñas del río Grande en Texas, decenas de propietarios han recibido notificaciones del gobierno federal que les otorgan solo cinco días para decidir sobre el futuro de sus tierras. El motivo: la construcción del muro fronterizo promovido por el presidente Donald Trump durante su segundo mandato.

Notificaciones urgentes y opciones limitadas

La profesora Nayda Álvarez, residente en La Rosita, una pequeña comunidad a 140 kilómetros al sureste de Laredo, recibió un documento fechado el 13 de febrero que le presenta tres alternativas concretas. "Te dan mil dólares para permitir el acceso a tu propiedad, te permiten negociar un contrato de compra o servidumbre con el gobierno o, si no aceptas, te expropian", explica Álvarez, quien aún evalúa qué decisión tomar.

Al menos 60 propietarios en Laredo y zonas aledañas han recibido cartas similares tituladas "Aviso de interés: Propiedad cerca de la construcción de proyectos fronterizos". Antonio Rosales Jr., de 75 años, dueño de una casa de madera en la zona, lamenta: "Recibimos una carta del gobierno que dice que van a derrumbar parte de mi casa y que tengo cinco días para firmar los papeles".

El plan de "muro inteligente" y sus consecuencias

El gobierno estadounidense planea construir un sistema de barreras a lo largo de los más de 3.000 kilómetros de frontera con México. Este "muro inteligente" incluiría no solo barreras físicas, sino también obstáculos acuáticos, caminos de patrullaje y tecnología de detección avanzada. Un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) detalló a la AFP que "para lograr el control operativo de la frontera, la CBP debe, de conformidad con la ley, construir la infraestructura física necesaria".

Édgar Villaseñor, activista del Centro de Estudios Internacionales del Río Grande, denuncia que "el problema en Laredo y en todo el sur de Texas es que están llevando a cabo una apropiación masiva de tierras". Su organización apoya a los afectados para que se informen adecuadamente antes de tomar decisiones, señalando que algunos propietarios han firmado por presión o desconocimiento, pero la mayoría se opone firmemente.

Impacto ambiental y comunitario

Los efectos del reforzamiento fronterizo ya son visibles en otras localidades. En Eagle Pass, a 180 kilómetros al noroeste de Laredo, el principal parque de la ciudad fue militarizado en enero de 2024 con boyas, cercas y alambres de púas que bloquean el acceso al río. Jessie Fuentes, de 65 años, vio cómo su negocio de paseos en kayak desapareció de la noche a la mañana.

"La prioridad del gobierno es solo la seguridad. No les preocupa el flujo del agua, si no dejan que los animales vengan al río a buscar agua o que la flora y la fauna prosperen. Todo está muerto detrás de mí", afirma Fuentes desde la cerca que ahora separa a los residentes del río que durante generaciones ha sido parte fundamental de su vida comunitaria.

Un paisaje transformado por la política migratoria

En la localidad de Quemado, donde la administración Trump levantó muros durante 2025, el paisaje fronterizo muestra una realidad sombría. Al pie de las nuevas murallas se observan tumbas de migrantes cuyos cadáveres fueron hallados en la zona en los últimos años, la mayoría sin identificar.

Villaseñor cuestiona la narrativa oficial: "La necesidad del muro es muy falsa. Quienes lo dicen son personas en Washington D.C. Quienes viven a lo largo del río no le temen a nada". Mientras tanto, para propietarios como Rosales Jr., el temor es más concreto: "Va a ser raro para nosotros irnos después de tantos años, pero el gobierno es el gobierno y puede pasar por encima".

Este conflicto se desarrolla mientras el presidente Trump se prepara para ofrecer su Discurso sobre el Estado de la Unión, en un primer año de gobierno marcado por medidas antinmigrantes y planes para reforzar la frontera sur. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha declarado que "en el primer año del presidente Trump en el cargo, logramos la frontera más segura en la historia de Estados Unidos", aunque para los residentes de la ribera del río Grande, esta seguridad tiene un costo demasiado alto.