El asesinato de la exreina de belleza Carolina Flores Gómez, ocurrido el pasado 15 de abril en el exclusivo sector de Polanco, Ciudad de México, ha dejado de ser un misterio para convertirse en un crudo retrato de posesión y violencia familiar. La prueba reina, que hoy tiene a las autoridades tras la pista de una mujer identificada como Erika Herrera, es el audio de un monitor de bebé que registró, con una frialdad espantosa, los últimos segundos de vida de la modelo de 27 años.
Según los audios revelados, la conversación grabada por el monitor captó el momento exacto del crimen y la escalofriante discusión familiar tras los disparos. Lo que comenzó como una charla trivial sobre un carro y un bollito terminó en detonaciones y gritos. Tras los disparos, Alejandro Sánchez, pareja de la víctima e hijo de la presunta agresora, entró a la habitación y confrontó a su madre: "¿Qué hiciste, loca?". La respuesta de Herrera no fue de arrepentimiento, sino de una justificación que estremece: "Nada, me hizo enojar, tú eres mío".
La conversación grabada sugiere un móvil basado en celos enfermizos. Herrera no solo admitió el ataque ante su hijo, sino que le recriminó que Carolina le había "robado" su lugar, sentenciando: "Tu familia es mía". Estas palabras, registradas por el monitor de bebé, evidencian una posesión extrema que habría llevado a la mujer a cometer el feminicidio.
El silencio sospechoso del esposo
Aunque los audios parecen señalar directamente a Erika Herrera, quien huyó del lujoso apartamento tras el crimen, la justicia mexicana no le quita el ojo de encima a Alejandro Sánchez. La Fiscalía de la Ciudad de México lo mantiene bajo sospecha por una razón que no encaja en el relato de un testigo inocente: esperó un día entero para reportar el feminicidio. ¿Por qué tardó 24 horas en denunciar que su madre había matado a la madre de su hijo? Esa es la pregunta que los investigadores intentan resolver mientras procesan la escena bajo el protocolo de feminicidio.
Por ahora, mientras la suegra escapa y el esposo explica su silencio, México llora a otra mujer víctima de un odio que crecía bajo su propio techo. Las autoridades continúan la búsqueda de Erika Herrera, mientras la sociedad exige justicia para Carolina Flores Gómez.



