Cuatro meses después de la captura de Nicolás Maduro, su hijo Nicolás Maduro Guerra rompió el silencio en una entrevista exclusiva con el diario español El País. El hijo del dictador venezolano relató por primera vez los pormenores de la operación del 3 de enero de 2026 y cómo ha sido la vida de su padre en prisión.
La madrugada del 3 de enero de 2026
Esa fecha marcó un antes y un después en la historia de Venezuela. El gobierno de Donald Trump había desplegado lo mejor del arsenal estadounidense en las costas venezolanas, supuestamente para eliminar narcolanchas que intentaban llegar a Norteamérica. Sin embargo, esa fue la antesala de la operación Resolución Absoluta, que culminó con la caída de Maduro y su esposa Cilia Flores.
El último audio de Maduro
Maduro Guerra reveló que su padre alcanzó a enviarle un audio durante los bombardeos: “Nico, están bombardeando. Que la patria siga luchando”. Esas fueron las últimas palabras que escuchó de él antes de la captura. La incertidumbre fue tal que el hijo pensó que el dictador había muerto.
La primera llamada tras la captura
La primera comunicación entre ambos ocurrió un mes y dos días después, el 5 de febrero de 2026. Al escuchar la voz de su padre, Maduro Guerra rompió en llanto. La conversación duró apenas unos minutos, pero desde entonces ha grabado todas las llamadas. Maduro tiene derecho a un máximo de 510 minutos (ocho horas y media) al mes para llamadas internacionales.
La rutina carcelaria de Maduro
El dictador ha pasado gran parte de su tiempo tras las rejas leyendo la Biblia. En las charlas telefónicas, incluso recomienda versículos a su hijo. También lee otros textos como el Discurso de Angostura y obras de Gabriel García Márquez.
El autógrafo a Tekashi 6ix9ine
Maduro Guerra también recordó un curioso episodio: su padre autografió una figura de Bob Esponja para el rapero Tekashi 6ix9ine. “Debió coincidir con él un solo día. Dijo que había firmado algo, pero yo ni sabía que él era famoso”, narró.
La entrevista ofrece una visión íntima de la vida del exmandatario venezolano tras su captura, mostrando un lado humano que contrasta con su figura política.



