El hantavirus encendió las alertas sanitarias tras el brote registrado en el crucero MV Hondius, que ya deja varios contagios y tres fallecidos. Detrás de la propagación de la cepa Andes está un pequeño roedor silvestre conocido como ratón colilargo, una especie nativa del sur de Sudamérica que, pese a su reducido tamaño, es el principal reservorio natural del virus en Chile y Argentina.
Características del ratón colilargo
Con apenas 30 gramos de peso, orejas pequeñas y una cola que puede duplicar la longitud de su cuerpo, el Oligoryzomys longicaudatus habita bosques, matorrales y zonas cercanas al agua. Aunque no todos los ejemplares están infectados, expertos advierten que las intervenciones humanas en ecosistemas naturales aumentan el riesgo de exposición al hantavirus.
Conocido popularmente como ratón colilargo por su extensa cola, el Oligoryzomys longicaudatus es un pequeño roedor silvestre de color café claro que vive principalmente en Chile y el sur de Argentina. Esta especie es considerada el principal transmisor de la cepa Andes, la variante del hantavirus relacionada con el brote ocurrido en el crucero MV Hondius.
El chileno André Rubio, académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, lleva años estudiando este roedor, que posee grandes ojos, pequeñas orejas y una cola que puede medir hasta 14 centímetros. "Es un roedor nativo y, por ende, está protegido. Cumple funciones ecológicas importantes porque dispersa semillas y sirve de alimento para otros animales", explicó Rubio a EFE. De hábitos nocturnos, el colilargo se desplaza mediante saltos gracias a sus largas patas traseras, similares a las de la rata canguro norteamericana.
Distribución y hábitat del roedor transmisor
El ratón colilargo se distribuye en gran parte del territorio chileno, desde el Desierto de Atacama hasta las regiones más australes, además de extensas zonas del sur argentino. Prefiere ambientes cubiertos por arbustos, maleza y áreas cercanas a fuentes de agua. Sin embargo, sus poblaciones cambian drásticamente cada año debido a factores climáticos, disponibilidad de alimento y actividades humanas como la deforestación, la expansión agrícola y la ocupación de hábitats naturales.
Los especialistas advierten que no todos los ejemplares están infectados. Según estudios realizados en Chile y Argentina, entre el 5 % y el 10 % de estos roedores portan el virus de la cepa Andes, aunque el porcentaje puede aumentar durante fenómenos conocidos como "ratadas", cuando ocurre una reproducción masiva de la especie. "Generalmente, los individuos infectados suelen ser machos adultos", detalló Rubio, quien investiga cómo la alteración de ecosistemas influye en la transmisión de zoonosis. Durante episodios de sobrepoblación, la tasa de contagio puede elevarse hasta el 20 %, según datos del Programa Hantavirus: Ecología y Enfermedad en Chile, una iniciativa desarrollada por instituciones nacionales e internacionales.
Mecanismo de contagio del hantavirus
El contagio humano ocurre principalmente por inhalación de partículas virales presentes en la orina, saliva y heces de roedores infectados. Las deposiciones del colilargo, explican especialistas, son oscuras y tienen un tamaño similar al de un grano de arroz. Aunque los roedores portadores generalmente no desarrollan la enfermedad, algunos estudios sugieren que el virus podría reducir su esperanza de vida, estimada en alrededor de un año. Entre ellos, el contagio ocurre principalmente durante peleas o apareamientos.
Factores que aumentan los contagios en verano
La mayoría de los contagios en Chile ocurre durante el verano. En lo que va de 2026, el país contabiliza 39 casos y 13 fallecidos, aunque sin transmisión entre personas. Los expertos explican que, en esta época, los roedores se acercan más a zonas habitadas debido a la escasez de alimento en los bosques y al aumento de la actividad humana en áreas rurales, especialmente por campamentos y turismo. "Cada vez estamos interviniendo más los ambientes naturales y aumentando, por lo tanto, la exposición que tenemos a los virus", advirtió Rubio, quien recomendó ventilar siempre cabañas y bodegas rurales.
Pese a ello, el especialista llamó a evitar el pánico y señaló que el brote del crucero ocurrió bajo condiciones muy particulares, con espacios poco ventilados y baja luminosidad. "Es un virus lábil, que dura poco en ambientes abiertos. Además, la proporción de roedores contagiados es baja y, a diferencia de las ratas, esta especie no suele entrar frecuentemente en las viviendas", concluyó.



