Marie-Thérèse Ross, una mujer francesa de 85 años, fue detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos tras permanecer en el país luego de la muerte de su esposo, un veterano del ejército estadounidense. El caso ha generado controversia por las condiciones de su detención y una disputa familiar por la herencia.
Detención y traslado
El arresto ocurrió el 1 de abril en su hogar en Anniston, Alabama. Agentes federales llegaron por la mañana y la trasladaron mientras vestía ropa de dormir y pantuflas. Posteriormente fue llevada a un centro de detención migratoria en Louisiana, donde permaneció 16 días junto a otras mujeres extranjeras, incluyendo madres con niños pequeños.
Condiciones en el centro
Ross describió el lugar como limpio y con buena comida, pero criticó el trato del personal. "Los guardias no podían hablar sin gritar", afirmó. También relató que escuchaba llorar a niños y bebés, y que algunas mujeres no sabían dónde estaban sus hijos. A pesar de ello, destacó la solidaridad entre las internas: "Durante la noche, si se me resbalaba la manta, sentía una manita que la volvía a colocar".
Motivo migratorio
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) indicó que Ross habría excedido el tiempo permitido por el Programa de Exención de Visas, que autoriza estadías de hasta 90 días. Según información oficial, permaneció alrededor de siete meses en situación irregular.
Disputa por la herencia
El caso también está vinculado a un conflicto patrimonial. William Ross falleció sin testamento, lo que generó una disputa entre la viuda y los hijos del fallecido por bienes como la vivienda, vehículos y cuentas bancarias. Ross señaló que algunos familiares intervinieron en trámites migratorios y retuvieron su correspondencia. Una jueza de sucesiones del condado de Calhoun afirmó que el hijo menor del fallecido, Tony Ross, un policía estatal retirado que trabajaba en un juzgado federal, habría utilizado su posición para facilitar la detención.
Liberación y regreso a Francia
Tras su liberación, Ross regresó a Francia. Agradeció el apoyo de otras internas y expresó su deseo de hablar sobre ellas para ayudarlas. El caso ha puesto en evidencia las duras condiciones en los centros de detención migratoria de EE.UU.



