Cuatro menores desaparecen en Coromoro, Santander, en medio de escalada de violencia armada
Un total de cuatro menores de edad se encuentran desaparecidos en el municipio de Coromoro, departamento de Santander, en un preocupante episodio que se desarrolló entre finales de enero y comienzos de febrero. Las autoridades locales y regionales han activado todos los protocolos de búsqueda, mientras las familias de las víctimas viven momentos de angustia y temor, con el fantasma del reclutamiento forzado sobrevolando la situación.
La cronología de las desapariciones
El primer caso se registró el pasado 30 de enero en la vereda Guachavita, donde un joven perdió todo contacto con su entorno familiar. Posteriormente, el 9 de febrero, la situación se agravó con tres nuevas desapariciones casi simultáneas:
- Una niña de 14 años en la vereda Los Pinos
- Otra menor de 13 años en la vereda La Laguna
- Un joven de 16 años en la vía que conecta Socorro con Coromoro
Aunque las investigaciones preliminares indican que no existirían vínculos familiares entre las víctimas, la coincidencia temporal y geográfica ha generado máxima alerta entre las autoridades y la comunidad santandereana.
Respuesta institucional y mecanismos activados
El secretario del Interior de Santander, Óscar Hernández, reveló información crucial sobre el caso: inicialmente se habían reportado seis jóvenes desaparecidos, de los cuales dos ya fueron localizados con vida. "Hemos activado el mecanismo de búsqueda urgente con acompañamiento interinstitucional completo", declaró Hernández, enfatizando la prioridad que representa encontrar a los cuatro menores que permanecen en paradero desconocido.
Las fuerzas de seguridad trabajan contra reloj, coordinando esfuerzos entre policía, ejército y organismos de protección a la infancia, en una carrera contra el tiempo que se desarrolla en un contexto regional particularmente complejo.
Panorama de seguridad: la sombra de los grupos armados
Estas desapariciones ocurren en medio de un deterioro significativo de las condiciones de seguridad en Santander. Según reportes oficiales, grupos armados organizados han intensificado sus incursiones en zonas rurales del departamento, generando un clima de zozobra entre la población civil.
Las autoridades han identificado tres rutas principales de infiltración:
- Desde el sur del departamento de Bolívar
- Provenientes del nororiente de Antioquia
- Desde zonas limítrofes del departamento del Cesar
Esta movilización de actores armados ha encendido todas las alarmas en la región, donde analistas y organizaciones de derechos humanos documentan presencia creciente de estructuras como el ELN, el Clan del Golfo y diversas facciones de autodefensas.
Análisis experto: veinte años de retroceso
Julio Acelas, director del Observatorio Ciudadano de Santander, ofrece una perspectiva histórica preocupante: "Durante aproximadamente dos décadas, los grupos armados tradicionales habían sido replegados hacia otras zonas del país, pero ahora estamos presenciando un preocupante retorno".
El experto detalla evidencias concretas de esta regresión:
- Presencia confirmada del ELN en municipios como Cerrito
- Detección de otros grupos armados en sectores del Bajo Rionegro por parte de la Defensoría del Pueblo
- Intensificación de actividades ilícitas como extorsión, sicariato, minería ilegal y microtráfico
Esta compleja realidad de seguridad convierte la búsqueda de los cuatro menores desaparecidos en un desafío aún mayor para las autoridades, que deben operar en un territorio donde múltiples actores armados disputan control y donde las comunidades rurales enfrentan crecientes riesgos.



