Desaparición de Diana Ospina: Un caso lleno de interrogantes y manipulación digital
La desaparición de Diana Lorena Ospina, una mujer de 46 años, ocurrida el 22 de febrero de 2026 en Bogotá, ha generado una profunda preocupación en su familia y las autoridades, debido a las extrañas circunstancias que rodean el caso y la confirmación del robo de sus cuentas bancarias junto con la alteración de su dispositivo móvil.
Últimos momentos y el taxi en Chapinero
Según los testimonios recogidos por Noticias Caracol, Diana Ospina fue vista por última vez en la madrugada del domingo 22 de febrero, cuando abordó un taxi en la calle 58 bis con carrera décima, en la localidad de Chapinero. Esto ocurrió después de salir del club nocturno Theatron, donde había estado con dos personas. Su sobrina, Stefanía Acosta Ospina, explicó en una entrevista exclusiva que, tras cancelar un servicio de transporte por aplicación, Ospina optó por tomar un vehículo amarillo en la vía pública.
Comunicaciones sospechosas y mensajes borrados
La situación se volvió más alarmante cuando la víctima logró contactar a una amiga para alertar sobre su ubicación. Stefanía Acosta relató que su tía envió un mensaje de texto indicando que iba a proporcionar las placas del vehículo, seguido de un audio donde decía que estaba a cinco minutos de casa, pero con la voz temblorosa. Esto sugiere que podría haber estado consciente del riesgo. Sin embargo, al día siguiente, la familia no tuvo respuestas y encontró su apartamento con las luces encendidas y sin señales de ella.
Al vincular su cuenta de WhatsApp en un computador, descubrieron que el mensaje con la información de las placas había sido eliminado. Acosta fue clara al respecto: "Cuando nos metimos a esa conversación, ese mensaje ya decía eliminado para todos. Quiere decir que la persona que la tenga retenida, pues debe ser la persona que estaba conduciendo el taxi, no sé, la escuchó decir eso y eliminó el mensaje para que claramente nosotros no tuviéramos información".
Extorsión, falsas pistas y robo bancario
Los presuntos delincuentes no se limitaron a retener a Ospina; también manipularon su presencia digital. Utilizaron su celular para publicar una historia falsa en Instagram, afirmando que había dejado su teléfono en un Uber y que se dirigiría a un operador de telefonía. Stefanía Acosta aseguró que esto era totalmente falso, ya que su tía siempre los contactaría primero en tal situación.
Paralelamente, la familia detectó el vaciado de los fondos de la víctima. Reveló Acosta: "Desafortunadamente, mi tía ese día salió con la tarjeta de Davivienda y le hicieron prácticamente 13 retiros en donde sacaron casi 40 millones de pesos". La crisis se agravó con llamadas extorsivas, donde desconocidos exigieron inicialmente 10 millones de pesos por su supuesta liberación, aunque luego redujeron la cantidad a 5 millones. Estos contactos resultaron ser estafas oportunistas, ya que, tras acordar una entrega en un CAI, no hubo aparición de Ospina.
Angustia familiar y súplica ciudadana
Un factor que aumenta la angustia de la familia es el estado de su gata, que padece leucemia y depende de un tratamiento diario. Stefanía Acosta insistió en que su tía "tenía que llegar sí o sí a aplicarle su medicamento. Ella no llegó, no apareció".
A la espera de pruebas de supervivencia, la familia mantiene una súplica directa a la ciudadanía. En su declaración final a Noticias Caracol, Stefanía Acosta expresó: "Que si por favor la llegan a ver en la calle, que se pongan la mano en el corazón como si fuera un familiar de ustedes... la queremos con nosotros y la queremos viva". Este caso resalta los riesgos de la desaparición forzada y la manipulación digital en contextos criminales.