Imagen de referencia. En el estudio los investigadores colocaron a 23 personas bilingües en español e inglés en un escáner de magnetoencefalografía (MEG) y monitorearon su actividad cerebral. Foto: Pexels.
Si hablas un idioma durante toda tu vida, sus reglas gramaticales se te quedan grabadas. Por eso es posible que adivines de manera correcta que el gerundio del verbo “escabullirse” es “escabulléndose”, aunque no conozcas la palabra.
Pero las reglas gramaticales pueden variar mucho de un idioma a otro. Desde hace tiempo, los neurocientíficos sostienen la teoría de que las personas bilingües deben procesar los diferentes idiomas con patrones de actividad cerebral distintos. Un reciente estudio publicado por K. R. Callaway en The New York Times aporta nueva evidencia al respecto.
El estudio con magnetoencefalografía
Los investigadores utilizaron MEG para registrar la actividad cerebral de los participantes mientras realizaban tareas lingüísticas en ambos idiomas. Los resultados mostraron que, aunque las áreas cerebrales involucradas eran similares, los patrones de activación diferían significativamente entre el español y el inglés.
Implicaciones para la neurociencia
Este hallazgo respalda la idea de que el cerebro bilingüe desarrolla redes neuronales especializadas para cada lengua, lo que podría explicar por qué los bilingües pueden cambiar de un idioma a otro con facilidad. Además, sugiere que el aprendizaje de un segundo idioma en la edad adulta podría generar patrones cerebrales distintos a los de quienes lo aprenden desde la infancia.
Los científicos esperan que estos resultados contribuyan a entender mejor trastornos del lenguaje y a diseñar estrategias educativas más efectivas para la enseñanza de idiomas.



