Un equipo de científicos de la Universidad de Estudios Avanzados SOKENDAI en Japón ha desarrollado un novedoso método de detección tridimensional que revela el impacto real de los ríos atmosféricos en las nevadas de la Antártida. Según el estudio publicado en Geophysical Research Letters, estos fenómenos, que ocurren menos del 10% del tiempo, son responsables de entre el 30% y el 60% de la precipitación anual en amplias zonas del interior antártico.
¿Qué son los ríos atmosféricos?
Los ríos atmosféricos son largos y estrechos corredores de vapor de agua que transportan enormes cantidades de humedad desde los océanos y regiones cálidas hacia latitudes polares. Cuando ese aire húmedo alcanza el frío extremo de la Antártida, el vapor se condensa y cae principalmente en forma de nieve, contribuyendo al crecimiento de la capa de hielo.
Hasta ahora, medir con precisión su contribución a las nevadas era difícil porque los métodos tradicionales fueron diseñados para otras regiones y analizan el transporte de humedad principalmente en un plano horizontal. Ese enfoque funciona bien en latitudes medias, pero no en un continente con topografía elevada, atmósfera extremadamente seca y condiciones meteorológicas particulares como las antárticas. Como resultado, muchos eventos pasaban desapercibidos o se caracterizaban de manera incompleta.
Un nuevo método tridimensional
Los investigadores desarrollaron un algoritmo de detección en tres dimensiones que analiza no solo cómo se desplaza la humedad sobre la superficie, sino también su distribución vertical en la atmósfera. Esto permite identificar con mayor precisión cuándo un río atmosférico penetra realmente en el continente.
Al aplicar esta herramienta a observaciones realizadas en Dome Fuji, una estación científica en el interior de la Antártida Oriental, durante la 44.ª Expedición Japonesa de Investigación Antártica, los investigadores encontraron que más de la mitad de los episodios de precipitación significativa estuvieron asociados con ríos atmosféricos. Aunque estos eventos fueron relativamente pocos, aportaron cerca del 40% de toda la nieve registrada durante el período analizado.
Control dominante sobre la variabilidad de las nevadas
Además, los investigadores observaron que las variaciones de la precipitación asociada a los ríos atmosféricos reproducen casi exactamente los patrones de cambio registrados en la precipitación total de la Antártida durante las últimas cuatro décadas. Esto sugiere que estos fenómenos ejercen un control dominante sobre la variabilidad de las nevadas del continente.
Entender este proceso es fundamental porque las nevadas son la principal forma en que la Antártida recupera parte del hielo que pierde por el desprendimiento de icebergs y el deshielo en las zonas costeras. En consecuencia, conocer qué controla la cantidad de nieve que recibe el continente es muy importante para estimar cómo evolucionará la masa de hielo antártica y cuál será su impacto en el aumento del nivel del mar.
Implicaciones para el futuro
Cualquier cambio futuro en la frecuencia, intensidad o trayectoria de los ríos atmosféricos podría tener consecuencias importantes para el balance de masa del hielo antártico y, en última instancia, para la evolución del nivel del mar. Los científicos subrayan que estos hallazgos son cruciales para mejorar los modelos climáticos y las proyecciones sobre el aumento del nivel del mar global.



